Laia Estruch (Barcelona, 1981) ha ganado por unanimidad la cuarta edición del Premio de Escultura Fundación Bosch Aymerich, dotado con 30.000 euros, con Carrau (2026), una obra que plantea una aproximación a la escultura desde el movimiento, la interacción y la experiencia corporal. La propuesta, formada por tres estructuras hinchables situadas en los accesos de un espacio, convierte el paso entre el exterior y el interior en el centro de la acción escultórica e invita al público a participar en la construcción del recorrido.
El jurado ha destacado la capacidad de Carrau para activar el espacio y replantear sus límites, así como la forma de establecer una relación indisociable entre escultura, arquitectura y acción performativa. La pieza desplaza la atención del objeto escultórico como elemento autónomo hacia una concepción en la que el cuerpo, el tráfico y la relación con el entorno se convierten en partes esenciales de la obra. El jurado está integrado por Ainhoa Grandes, presidenta de la Fundación Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (MACBA) y del propio jurado; Andrés Escarpenter, patrón de la Fundación Bosch Aymerich; Nuria Enguita, directora artística del Museo de Arte Contemporáneo de Lisboa; Alexandra Laudo, comisaria independiente, y Juan Várez, coleccionista y patrón de la Fundación ARCO y de la Fundación Museo ABC.

Licenciada en Bellas Artes por la Universidad de Barcelona y con parte de su formación en The Cooper Union de Nueva York, Estruch ha desarrollado una práctica artística ubicada entre la escultura y la acción performativa. La voz y el cuerpo constituyen los ejes de una investigación que explora las posibilidades del movimiento, el sonido y el lenguaje mediante estructuras concebidas como espacios de experimentación. Su obra se ha presentado en instituciones como el Museo Reina Sofía, el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC) y el MACBA.
El Premio de Escultura Fundación Bosch Aymerich quiere fomentar la creación artística, con especial atención a la práctica escultórica ya sus posibilidades de diálogo con la arquitectura. Esta relación remite a dos disciplinas fundamentales en la trayectoria del arquitecto Josep Maria Bosch Aymerich: la arquitectura, a la que se dedicó profesionalmente, y la escultura, presente tanto en sus proyectos como en su colección de arte.