El videojuego Candy Crush , con sus brillantes colores y las recompensas inmediatas, es el punto de partida de una reflexión que va mucho más allá del entretenimiento digital. En Boom Crash Candy Crush , Santa Mónica explora los vínculos entre las economías de la atención, la extracción masiva de datos y las infraestructuras militares contemporáneas. Inaugurada el 28 de octubre, la muestra podrá visitarse gratuitamente hasta el 31 de enero de 2027 y reúne cerca de una veintena de propuestas artísticas que cuestionan cómo las tecnologías digitales condicionan nuestros hábitos, capturan la atención y transforman las actividades cotidianas en información susceptible de ser explotada económica y estratégicamente.
Comisariada por la artista e investigadora Joana Moll y por el director del centro, Enric Puig Punyet, la exposición parte de los patrones de comportamiento adictivos incorporados en las interfaces digitales para plantear una reflexión más amplia sobre la pérdida de autonomía individual. Las cataratas de caramelos brillantes, las recompensas inmediatas y la promesa de una partida más no son sólo recursos para entretener, sino ejemplos de un diseño que busca retener al usuario y orientar sus decisiones. Detrás de esta aparente inocencia se articula una economía de la atención en la que cada gesto, cada clic y cada movimiento sobre una pantalla pueden convertirse en datos, mercancía e instrumentos de control.

La muestra amplía esta lectura y señala las conexiones entre la vigilancia digital, los intereses de las grandes corporaciones y las infraestructuras de inteligencia y militares. En este escenario, las personas ocupan una posición ambivalente: son consumidoras de servicios tecnológicos, pero también constantes productoras de información. La recogida y la circulación de datos abren interrogantes sobre la privacidad y la libertad individual, al tiempo que evidencian hasta qué punto los dispositivos digitales pueden participar en formas contemporáneas de disciplina y militarización de los cuerpos.
Boom Crash Candy Crush reúne trabajos de artistas locales e internacionales que abordan estas cuestiones desde perspectivas diversas. Entre los nombres presentes se encuentran Hito Steyerl, Shona Illingworth, May Murad, Jessica Ekomane, Heba Y. Amin, Noura Tafeche, Mediagruppe Bitnik, Mario Santamaría, Aram Bartholl, Faith Holland, aaajiao, Sarah Ciston, Asia Bazdyrie. Las obras configuran un recorrido que invita a observar críticamente unas tecnologías integradas en la vida cotidiana, pero cuyas consecuencias a menudo permanecen fuera del campo de visión de sus usuarios.

El proyecto se complementa con un programa público de actividades que amplía los debates de la exposición e incorpora voces como las de Shona Illingworth, Tatiana Bazzichelli, Noura Tafeche, Flavia Dzodan, Lisa Ling y Erica Friscioni. Este espacio de encuentro refuerza la voluntad del Santa Mónica de entender el arte contemporáneo no sólo como un lugar de producción y exhibición, sino también como herramienta para investigar las transformaciones sociales, políticas y culturales del presente.
Esta orientación conecta con la línea de trabajo del centro, que impulsa proyectos en los que la investigación artística, la experimentación curatorial y la participación pública comparten protagonismo. En paralelo, Les Mòniques, el colectivo de 21 artistas residentes seleccionadas mediante convocatoria pública, se organizan en gremios para desarrollar proyectos y actividades vinculados a la programación.