La casa en la que Joaquín Sorolla vivió y trabajó vuelve a situarse en el centro de la vida cultural madrileña. Tras dos años de cierre por las obras de ampliación y reforma, el Museo Sorolla reabre parcialmente sus puertas el 15 de octubre de 2026 con Tras la casa del artista. Arquitecturas del Museo Sorolla (1905-2026), una exposición que reconstruye la historia arquitectónica de la vivienda y su evolución desde el proyecto concebido por el artista valenciano hasta su transformación en institución museística.
Comisariada por Covadonga Blasco Veganzones, la muestra propone una lectura del edificio a través de pinturas, dibujos, esculturas, fotografías, planos, correspondencia y documentos de archivo. Este conjunto permite seguir las distintas etapas de una casa que, además de constituir un espacio fundamental en la trayectoria personal y artística de Sorolla, ha experimentado sucesivas adaptaciones para responder a las necesidades de conservación, estudio y exhibición de sus colecciones.
La exposición desplaza así la mirada desde las obras hacia el espacio que las acogió, poniendo en valor la arquitectura doméstica como parte indisociable del legado del pintor. El recorrido permite recuperar la concepción original de la vivienda y comprender cómo las intervenciones posteriores han modificado sus usos y su relación con el público a lo largo de más de un siglo.
La reapertura llega acompañada de una nueva etapa para la institución, marcada por la ampliación de sus instalaciones y la incorporación de espacios destinados a exposiciones temporales, un auditorio y diferentes áreas de trabajo vinculadas al tratamiento, almacenamiento y gestión de las colecciones. El proyecto busca ampliar la capacidad del museo sin perder el vínculo con la identidad histórica de la casa y con el universo creativo de su antiguo propietario.
El director del Museo Sorolla, Enrique Varela, ha destacado la dimensión arquitectónica de la intervención, que define como «arquitectura con mayúsculas», y ha subrayado la necesidad de dotar a la institución de una organización y unos recursos adecuados para afrontar esta nueva fase. La ampliación representa, en este sentido, no solo una mejora de las infraestructuras, sino también una oportunidad para replantear las condiciones de funcionamiento y desarrollo del museo.
La apertura, sin embargo, será gradual. Mientras el nuevo edificio comienza a recibir visitantes, el palacete histórico y sus jardines permanecerán temporalmente cerrados, a la espera de que concluyan los trabajos relacionados con la accesibilidad universal y la mejora de las infraestructuras. La continuidad de las obras obliga, por tanto, a distinguir entre la puesta en funcionamiento de los nuevos espacios y la recuperación integral del conjunto histórico.