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Fenosa, un escultor en el mapa de Barcelona

'Atles Fenosa' recorre 31 espacios de la ciudad para reconstruir la trayectoria de uno de los grandes escultores catalanes del siglo XX y su implicación en la vida artística, política y social del país.

Fenosa, un escultor en el mapa de Barcelona
bonart barcelona - 08/10/26

Barcelona es un mapa de memorias, exilios, espacios de creación y compromisos. En este territorio vital se inscribe la trayectoria de Apel·les Fenosa, uno de los escultores catalanes más destacados del siglo XX, una figura que mantuvo a lo largo de su vida una relación especialmente intensa con la ciudad. Esta vinculación es el punto de partida de Atlas Fenosa , la exposición que el Palau Robert presenta hasta el 8 de diciembre en su escaparate.

Comisariada por Nekane Aramburu, gestora cultural, museóloga y actual directora de la Fundación Apel·les Fenosa, la muestra propone reconstruir la vida y la obra del escultor a partir de 31 puntos de Barcelona. El mapa se convierte así en una herramienta para entender no sólo dónde vivió, estudió o trabajó Fenosa, sino también los espacios desde los que participó en algunos de los momentos más convulsos y transformadores de la historia cultural y política catalana del siglo XX.

Nacido en Barcelona en 1899, Fenosa creció en un entorno familiar y social que marcó sus primeros años. El recorrido se inicia en los espacios relacionados con su infancia y formación, entre ellos la casa donde nació, cerca de la Sagrada Família, las escuelas donde estudió —entre ellas la Escuela Horaciana, vinculada a las nuevas corrientes pedagógicas y al método Montessori, y la Escuela de Artes y Oficios—, así como otros lugares relacionados su padre en la Rambla.

La Barcelona de Fenosa también es la ciudad de una generación de artistas e intelectuales que vivió con intensidad los cambios políticos y culturales de las primeras décadas del siglo XX. En 1920, el escultor desertó del servicio militar y se exilió a Francia con su hermano. Este primer exilio marcaría profundamente su trayectoria y abriría una etapa decisiva en su relación con la escena artística francesa.

El regreso a Cataluña, entre 1929 y 1936, constituye el segundo gran capítulo del Atlas Fenosa . Barcelona recupera entonces un Fenosa plenamente inmerso en la efervescencia cultural del momento. La Sala Parés, donde presentó sus primeras esculturas, las casas en las que residió y los espacios en los que trabajó permiten reconstruir su actividad artística, pero también su participación en la vida colectiva de una ciudad que vivía la llegada de la República como un momento de intensa transformación.

Con el estallido de la Guerra Civil, la actividad de Fenosa adquiere una dimensión política y patrimonial especialmente significativa. El escultor se implicó en distintas acciones destinadas a proteger el patrimonio artístico frente a la destrucción provocada por el conflicto. El itinerario señala espacios como la sede del Sindicato de Artistas y las iglesias de Santa Anna y Santa Maria del Pi, que permiten recuperar esta faceta menos conocida de su trayectoria. En 1939, la derrota republicana le llevó de nuevo al exilio francés.

Pero la relación con Barcelona no se rompió con la distancia. Con el tiempo, Fenosa obtuvo un amplio reconocimiento institucional y su obra empezó a ocupar distintos espacios de la ciudad. El cuarto ámbito de la exposición sigue esta recuperación de la figura del escultor a través de exposiciones retrospectivas y de la presencia de sus esculturas en el espacio público. Entre los reconocimientos más destacados se encuentran la Medalla de Oro de la Generalitat, concedida en 1982, y la Medalla de Oro de la Ciudad de Barcelona, en 1987.

La exposición incorpora, además, diversas piezas que permiten acercarse directamente a su universo escultórico. Se presentan dos versiones de Metamorfosis , datadas en 1963 y 1964, así como una maqueta del monumento dedicado a Pau Casals que se encuentra en el Turó Park. El conjunto se completa con un busto de Fenosa realizado por Vivette Monod. Se trata de un retrato en bronce que se presenta por primera vez en Barcelona y que ha sido donado a la ciudad por la Association des Amis de Apel·les Fenosa de París.

El Atlas Fenosa reivindica así una figura que a menudo ha quedado en un segundo plano en los grandes relatos del arte catalán del siglo XX, a pesar de la relevancia de su escultura y la dimensión internacional de su trayectoria. Fenosa desarrolló una obra marcada por una búsqueda constante en torno a la figura, el cuerpo y la transformación de la materia, al tiempo que mantenía una estrecha relación con los movimientos artísticos y culturales de su tiempo.

La muestra permite entender esta trayectoria desde una perspectiva diferente: no a través de una sucesión cronológica de obras, sino a partir de los sitios que dieron forma a una vida marcada por la creación, el compromiso, la guerra y el exilio. Barcelona se convierte, en este sentido, mucho más que el escenario de la biografía de Fenosa. Es el territorio desde el que comprender la construcción de un artista que hizo de la escultura una manera de relacionarse con su tiempo.

Además de la exposición, el proyecto incluye diversas actividades complementarias. Una activación con el artista Marcelino Antúnez Roca, una visita guiada y un coloquio ampliarán las lecturas posibles de la obra y el legado de Fenosa.

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