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Exposiciones

El centenario de Manolo Millares reivindica su espíritu rebelde

La Fundación Antonio Pérez reúne en Cuenca una selección de 28 obras y edita tres publicaciones sobre una de las figuras esenciales del informalismo español.

El centenario de Manolo Millares reivindica su espíritu rebelde
bonart cuenca - 30/09/26

La pintura de Manolo Millares nació de la necesidad de romper con los lenguajes establecidos y de convertir la materia, la herida y la memoria en instrumentos de creación. Un siglo después de su nacimiento, su figura mantiene intacta esa capacidad de interpelar al presente. La Fundación Antonio Pérez de la Diputación Provincial de Cuenca reivindica ahora esa dimensión de su trayectoria con una amplia propuesta que reúne exposición y publicaciones en torno a uno de los nombres esenciales de la renovación del arte español de la posguerra.

El próximo 2 de octubre, a las 18 h, el Centro de Arte Contemporáneo de Cuenca inaugurará Manolo Millares, rebelde, una exposición que reúne 28 obras entre pinturas, dibujos y esculturas, procedentes en su mayor parte de la colección de la familia del artista. La muestra se plantea como una aproximación a una personalidad artística marcada por la independencia y por una permanente voluntad de cuestionar los límites de la creación. Junto a la exposición, la Fundación presenta tres publicaciones que amplían la mirada sobre Millares: el catálogo de la muestra, Ahora se quedó la prisa quieta, que reúne su obra poética, y la reedición facsímil de Memorias de una excavación urbana y otros escritos, publicado originalmente en 1973 y convertido con el paso del tiempo en un libro prácticamente inencontrable.

La elección de la palabra 'rebelde' no es circunstancial. Millares hizo de la ruptura una actitud vital y artística en un contexto especialmente complejo. Autodidacta y ajeno a una concepción académica del arte, desarrolló una investigación que transitó por la cerámica, la serigrafía, el grabado y el aguafuerte hasta encontrar en las arpilleras uno de sus principales medios de expresión. En ellas, la materia deja de ser un mero soporte para adquirir una dimensión física y simbólica: se rasga, se cose, se deforma y se transforma en una superficie cargada de memoria.

Nacido en Las Palmas de Gran Canaria en 1926 y fallecido prematuramente en Madrid en 1972, Millares desarrolló una trayectoria breve pero de enorme intensidad. Su incorporación a las corrientes de renovación artística de la posguerra española tuvo dos momentos fundamentales. En 1950 participó en la creación de LADAC, Los Arqueros del Arte Contemporáneo, en Canarias, mientras que en 1957 fue uno de los integrantes fundadores de El Paso, colectivo decisivo para la consolidación de los nuevos lenguajes de la abstracción y el informalismo en España. Desde ambos espacios contribuyó a romper el aislamiento cultural de la época y a situar la creación española en diálogo con las transformaciones que estaban produciéndose internacionalmente.

La exposición de Cuenca permite regresar a ese itinerario desde una perspectiva que no separa la dimensión formal de la experiencia vital. Las obras muestran a un artista para quien la experimentación no constituía un ejercicio puramente plástico, sino una manera de enfrentarse a su tiempo. Sus arpilleras, sus dibujos y sus esculturas revelan una concepción del arte atravesada por la tensión entre destrucción y construcción, entre la fragilidad de los materiales y su capacidad para convertirse en imagen.

La dimensión internacional alcanzada por su obra confirma la vigencia de aquella investigación. Las piezas de Millares forman parte actualmente de importantes colecciones y museos internacionales, entre ellos el Museum of Modern Art de Nueva York y la Tate de Londres, además de instituciones españolas como el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Su legado también está presente en diferentes colecciones públicas canarias y, de manera significativa, en los fondos de la propia Fundación Antonio Pérez de Cuenca.

La conmemoración del centenario adquiere así una dimensión que va más allá de la exposición. El catálogo de Manolo Millares, rebelde. En el centenario de Manolo Millares, editado por la Fundación Antonio Pérez, incorpora textos del comisario Alfonso de la Torre, comentarios de las obras, imágenes vinculadas al viaje de Millares al Sáhara y reproducciones de todas las piezas presentes en la muestra. El volumen funciona como herramienta de estudio y, al mismo tiempo, como prolongación documental de la exposición.

Especial interés tiene también la recuperación de su faceta literaria. Ahora se quedó la prisa quieta reúne en 144 páginas la poesía completa de Millares y permite aproximarse a un territorio menos conocido de su producción. El volumen incorpora retratos del artista —muchos de ellos inéditos— que muestran a un Millares lector, junto a una selección de dibujos figurativos realizados a mediados de los años cincuenta. La publicación pone de relieve que su voluntad de experimentación no se limitó a las artes plásticas y que escritura, dibujo y pintura formaron parte de un mismo universo creativo.

A estas dos publicaciones se suma la recuperación de Memorias de una excavación urbana y otros escritos, editado originalmente en 1973, apenas un año después de la muerte del artista. La Fundación Antonio Pérez, con la colaboración de la familia Millares-Escobio y la Editorial Gustavo Gili, recupera ahora el volumen mediante una edición facsímil que devuelve a circulación un libro de difícil acceso desde hace más de cinco décadas. Su reedición permite incorporar a la lectura contemporánea los escritos de un artista cuya producción intelectual resulta inseparable de su práctica artística.

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