En las inmediaciones del Tempiluli, un área natural protegida con remanentes lacustres situada en la alcaldía Tláhuac, el paisaje urbano de Ciudad de México se encuentra atrapado entre la transformación y la permanencia. Es también el territorio donde creció Sauul Hamett (CDMX, 1998), cuya experiencia personal se convierte en el punto de partida de Bajo la niebla, fantasmas florecen, una instalación que puede visitarse en el Museo Universitario del Chopo hasta el 20 de septiembre de 2026.
La obra nace de las derivas del artista por este entorno familiar y de la recolección de restos materiales encontrados en el territorio, desde escombros y fragmentos de construcciones hasta elementos procedentes de la propia naturaleza. Son materiales que funcionan como huellas de un paisaje sometido a constantes procesos de edificación, demolición y reconfiguración. Una dinámica que se ha intensificado con las transformaciones vinculadas a la construcción de la Línea 12 del Metro y que ha convertido determinadas zonas en vertederos ilegales de cascajo y asentamientos irregulares.
A partir de estos fragmentos, Hamett construye una reflexión sobre el deseo de disponer de un espacio propio y sobre cómo ese anhelo queda atravesado por procesos sistemáticos de despojo y transformación territorial. En la zona, la autoconstrucción se ha convertido con frecuencia en una estrategia para acceder a una vivienda y conquistar ese 'lugar' propio. Sin embargo, muchas de estas construcciones quedan inconclusas o terminan deteriorándose, suspendidas en una especie de territorio intermedio entre la promesa inicial y la imposibilidad de cumplirla.
Es precisamente en ese espacio nebuloso donde se sitúa la instalación. Hamett construye una presencia urbana fantasmal, ligera y frágil, que parece oscilar entre la realidad de lo que permanece y la nostalgia de un futuro que nunca llegó a consolidarse. Los materiales recuperados dejan de ser simples restos para convertirse en testimonios de una geografía urbana sometida a ciclos continuos de destrucción y reconstrucción.

El artista propone imaginar ese paisaje como un organismo capaz de integrar tanto la naturaleza como el escombro en un mismo ciclo. De ahí surgen los 'fantasmas florecientes' que dan título al proyecto: formas de vida y memoria que persisten bajo una superficie aparentemente devastada. La instalación no plantea una esperanza ingenua, sino una esperanza crítica, entendida como un equilibrio entre el optimismo y la capacidad de analizar las condiciones que hacen posible —o impiden— imaginar otro futuro.
La frase del escritor japonés Sui Ishida, «No puedes construir nubes. Y es por eso que el futuro que sueñas nunca se hace realidad», tomada de Tokyo Ghoul (2011), funciona como una de las claves poéticas del proyecto. Frente a la imposibilidad de materializar determinados sueños, Hamett trabaja con aquello que queda: fragmentos, ruinas, naturaleza y recuerdos que permiten reconstruir otra imagen del territorio.
Comisariada por Karol Wolley Reyes, la propuesta forma parte de El gabinete, un programa del Museo Universitario del Chopo destinado a acoger y promover proyectos expositivos de artistas en procesos educativos, recién egresados, colectivos independientes y nuevas generaciones. El proyecto de Hamett surgió de una revisión de portafolios realizada por el equipo curatorial en noviembre del año pasado en la Facultad de Artes y Diseño de la UNAM, plantel Taxco, con el apoyo del Programa para Actividades Especiales de Cooperación Interinstitucional (PAECI).