La Colección Nacional de Catalunya amplía sus fondos con dos obras de relevancia excepcional. El Departamento de Cultura de la Generalidad de Cataluña ha incorporado, mediante una dación en pago, el Bodegón del molinillo de chocolate , de Juan de Zurbarán, y un Autorretrato de Anton Raphael Mengs, dos pinturas que pasan a formar parte del patrimonio público catalán y que se integrarán en las colecciones del Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC).
La incorporación parte de la propuesta del propio Museo Nacional, que seleccionó y estudió ambas piezas y valoró especialmente su calidad, singularidad y capacidad de enriquecer las colecciones nacionales. Los informes elaborados por el museo y por el Servicio de Museos y Protección de Bienes Muebles de la Dirección General del Patrimonio Cultural también remarcan su excepcional interés.
Ambas obras proceden del fondo de la familia Bertran, una destacada colección privada catalana especializada en arte hispánico y barroco europeo y construida a lo largo de varias generaciones. El caso del bodegón de Juan de Zurbarán tiene, además, particular significación para la historia del coleccionismo catalán. La obra había formado parte de la colección de Francisco Cambó, que la dio a su abogado, Josep Bertran i Musitu, en agradecimiento por sus servicios. Su entrada en el Museo Nacional permite recuperar para el patrimonio público una pieza vinculada a una de las grandes colecciones históricas del país y ampliar el conjunto de obras de Cambó que forman ya parte de los fondos del MNAC.

'Bodegón del molinillo de chocolate', de Juan de Zurbarán.
Datado hacia 1640, el Bodegón del molinillo de chocolate destaca tanto por su calidad pictórica como por una iconografía poco habitual. El molinillo de chocolate se convierte en el centro de una composición que permite aproximarse a las costumbres, objetos cotidianos y la cultura material del Barroco hispánico. La obra contribuye también a reforzar la presencia de Juan de Zurbarán en las colecciones nacionales, especialmente significativa si se tiene en cuenta que el catálogo conocido del pintor sevillano es relativamente reducido.
La otra incorporación es un Autorretrato de Anton Raphael Mengs, realizado hacia 1775. Considerado uno de los principales representantes del neoclasicismo europeo, Mengs ejerció una influencia decisiva en el arte académico del siglo XVIII y cultivó especialmente el género del autorretrato. La pieza presenta, además, una singular trayectoria documental, ya que se encuentra registrada prácticamente desde el momento de su creación y contribuyó a fijar la imagen del artista que posteriormente se difundiría en biografías y estudios durante más de un siglo. Entre noviembre de 2025 y marzo de 2026, la obra formó parte de la exposición monográfica dedicada a Mengs en el Museo Nacional del Prado.