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El Palacete de Isozaki, una joya arquitectónica en Palafolls

Uno de los edificios más singulares del Maresme, proyectado por Arata Isozaki, reinterpretando a pequeña escala las formas del Palau Sant Jordi y convirtiendo un equipamiento deportivo en una pieza de gran valor arquitectónico.

El Palacete de Isozaki, una joya arquitectónica en Palafolls
bonart palafolls - 14/09/26

En Palafolls, al norte del Maresme, se alza uno de los edificios más singulares de la arquitectura contemporánea de la comarca: El Palauet, el Pabellón Polideportivo de la calle Pompeu Fabra, 8, proyectado por el arquitecto japonés Arata Isozaki, autor también del Palau Sant Jordi de Barcelona. Concebido como equipamiento deportivo, el edificio trasciende esta función para convertirse en una obra arquitectónica de una notable fuerza formal, especialmente significativa dentro del patrimonio contemporáneo del Maresme.

El origen del nombre 'Palauet' se encuentra precisamente en su relación con el Palau Sant Jordi. Isozaki recupera en este proyecto algunos de los principios formales que había desarrollado en el gran pabellón barcelonés, pero los adapta a una escala más contenida ya las necesidades de un equipamiento local. El resultado es una arquitectura que establece un diálogo entre monumentalidad y cercanía.

El edificio parte de una geometría especialmente clara. Sobre un solar prácticamente plano y de planta trapezoidal, Isozaki dibuja un círculo de 66 metros de diámetro e inscribe un cuadrado. Esta composición divide el ámbito en dos partes iguales: una destinada al recinto al aire libre y otra en el pabellón cubierto. En el exterior, un jardín rectangular establece la continuidad con la pista polideportiva interior y refuerza la relación entre arquitectura y espacio abierto.

Pero es especialmente la cubierta la que define el carácter del Palauet. Isozaki recupera la idea de un gran plan ondulado sostenido exclusivamente por sus extremos, una solución que remite directamente a la concepción estructural del Palau Sant Jordi. La cubierta combina una bóveda rebajada en la franja perimetral con una media cúpula en la zona central, generando una superficie de gran complejidad geométrica.

Esta estructura se resuelve mediante una malla espacial apoyada horizontalmente sobre el perímetro del recinto cubierto. En el plano vertical, un gran muro acristalado incorpora las barras metálicas de una viga de celos e introduce una dimensión de transparencia que alivia visualmente el conjunto. La cubierta, además, se pliega en tres puntos orientados hacia el norte, dejando unas rendijas que permiten la entrada de luz natural en el interior.

La capacidad del pabellón es de 300 personas, dimensión que contribuye a reforzar el contraste entre su función cotidiana y la ambición arquitectónica del proyecto. El Palauet demuestra así como un equipamiento deportivo de carácter local puede convertirse también en una obra de referencia, capaz de incorporar investigaciones formales y estructurales propias de la arquitectura internacional.

La intervención de Isozaki en Palafolls adquiere especial relevancia por su vínculo con una de las obras más emblemáticas de la arquitectura olímpica de Barcelona. Sin limitarse a reproducir el Palau Sant Jordi en una versión reducida, el arquitecto japonés desarrolla una nueva interpretación de sus formas, adaptándolas a una escala diferente ya un contexto mucho más cercano.

Su geometría circular, la inserción del cuadrado, la compleja cubierta ondulada, el juego entre hierro y vidrio y la entrada controlada de la luz construyen una arquitectura en la que estructura y forma aparecen indisociables. Una pieza que, con el paso del tiempo, ha adquirido un lugar propio dentro del paisaje arquitectónico del Maresme y que convierte a Palafolls en una parada imprescindible para descubrir una de las obras más singulares de Arata Isozaki en Cataluña.

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