La edición 2026 de Mostra Espanha transforma su tradicional concepto de «Guest Work» en una propuesta plural con la presentación de dos obras de Maruja Mallo, una de las figuras fundamentales de las vanguardias españolas. Del 15 de septiembre al 29 de noviembre, el MAC/CCB de Lisboa acogerá Basuras (1930) y Naturaleza viva (1943), dos piezas que permiten recorrer momentos muy diferentes de la trayectoria de la artista y, al mismo tiempo, establecer un diálogo con algunas de las cuestiones que vertebran esta edición.
Bajo el lema Spain in Motion: Diversity and Sustainable Futures, Mostra Espanha 2026 plantea una mirada sobre una España entendida desde el movimiento, la diversidad y la transformación. En este contexto, las obras de Mallo adquieren una especial resonancia al conectar arte y cultura con los océanos y la sostenibilidad, la ecología y el cambio climático, así como con las fronteras, las ruralidades y los territorios en transformación.
Basuras, realizada en 1930, pertenece a un momento decisivo de la producción de Mallo y nos sitúa en las periferias grises del Madrid anterior a la Guerra Civil. La artista convierte aquello que habitualmente permanece al margen de la representación —los desechos, los restos, los materiales abandonados— en materia artística. La ciudad aparece así desde una perspectiva que cuestiona sus jerarquías y sus modelos de representación, anticipando una sensibilidad que hoy puede leerse desde las preocupaciones contemporáneas por el consumo, los residuos y la relación entre sociedad y entorno.
Frente a esta atmósfera urbana y sombría, Naturaleza viva, de 1943, introduce un cambio radical de paisaje, color y experiencia. La obra pertenece a los años de exilio de Mallo en América y remite al universo natural de la costa chilena de Valparaíso, donde la artista encontró nuevos estímulos para desarrollar una pintura vinculada al territorio, la naturaleza y sus formas orgánicas. El tránsito entre ambas piezas permite observar no solo la evolución de su lenguaje plástico, sino también cómo el desplazamiento geográfico y vital transformó su manera de mirar.
La distancia temporal entre 1930 y 1943 adquiere así una dimensión que supera la estrictamente cronológica. Entre ambas obras se abre un recorrido marcado por la ruptura histórica, el exilio y el descubrimiento de otros paisajes. Mallo pasa de los márgenes de una ciudad europea a las costas americanas, de los residuos urbanos a una naturaleza vibrante, construyendo una geografía artística atravesada por la movilidad.