Marcel Duchamp vuelve a ocupar el centro de la escena museística estadounidense. Después de su presentación en el Museum of Modern Art (MoMA) de Nueva York, la gran retrospectiva dedicada al artista francés llega al Philadelphia Museum of Art, donde podrá visitarse del 10 de octubre de 2026 al 31 de enero de 2027. La exposición supone la primera gran retrospectiva de Duchamp en Estados Unidos en más de cincuenta años y propone un recorrido de enorme amplitud por una trayectoria que transformó para siempre la manera de entender qué podía ser una obra de arte.
La historia de Duchamp está marcada, precisamente, por el cuestionamiento de aquello que se esperaba de un artista. En 1912, con apenas veinticinco años, comenzó a poner en duda su propia profesión y decidió abandonar la práctica tradicional de la pintura al óleo. No se trataba únicamente de renunciar a una técnica, sino de tomar distancia de las convenciones del mundo artístico para poder trabajar bajo sus propias reglas. A partir de entonces, Duchamp convirtió la libertad frente a las categorías artísticas en uno de los principios fundamentales de su trayectoria.

Durante más de seis décadas, su obra mantuvo una relación directa con algunos de los movimientos decisivos de la modernidad, desde el cubismo hasta el dadaísmo y el surrealismo. Sin embargo, cualquier intento de encasillarlo resulta insuficiente. Duchamp fue, sobre todo, un artista en permanente transformación, capaz de poner en crisis sus propias estrategias y de cuestionar una y otra vez los límites entre creación, objeto, idea, autoría y mirada.
La exposición del Philadelphia Museum of Art reúne más de 300 piezas y plantea un recorrido cronológico por esta compleja trayectoria. Pintura, escultura, cine, fotografía, obra gráfica, diseño expositivo y los célebres readymades conviven en una revisión que permite observar no solo la diversidad de su producción, sino también la coherencia de una investigación artística que nunca dejó de desafiar las reglas establecidas.
Entre las obras reunidas aparecen algunos de los trabajos más reconocibles de Duchamp. Nude Descending a Staircase (No. 2), de 1912, evidencia ya su voluntad de romper con las convenciones de la representación. A ella se suma The Bride Stripped Bare by Her Bachelors, Even, realizada entre 1915 y 1923 y considerada su gran obra maestra, así como Fountain (1917), uno de los gestos más radicales de la historia del arte del siglo XX, y L.H.O.O.Q. (1919), pieza paradigmática de su capacidad para alterar los códigos culturales existentes.

El recorrido incluye también Box in a Valise (1935-1941), una suerte de museo portátil en miniatura en el que Duchamp reunió reproducciones de sus propias creaciones, poniendo en cuestión conceptos como el original, la copia y la propia idea de museo. El itinerario culmina con Étant donnés (1946-1966), su última gran obra, concebida a lo largo de dos décadas y en la que vuelven a aparecer algunas de las obsesiones que atravesaron toda su producción.
Más que una simple revisión cronológica, la exposición permite recuperar la radicalidad de un artista cuya influencia sigue siendo difícil de medir. Duchamp desplazó el centro de gravedad del arte desde la ejecución hacia la elección, desde la habilidad técnica hacia la idea, y desde el objeto aislado hacia el sistema que determina qué consideramos arte. Su legado continúa presente en buena parte de las prácticas conceptuales y contemporáneas que entienden la creación como una forma de pensamiento crítico.

La exposición llega a Filadelfia después de su paso por el MoMA de Nueva York, donde pudo verse del 12 de abril al 22 de agosto de 2026, y continuará posteriormente su recorrido internacional. Una versión del proyecto se presentará en la primavera de 2027 en el Grand Palais de París, en una producción conjunta del Centre Pompidou y GrandPalaisRMN.