Mercè volverá a abrir las puertas del Infierno, pero este año lo hará a través de una nueva mirada. El correfoc estrena una Puerta del Infierno concebida por el artista visual Daniel Esteban, una intervención monumental que transforma uno de los elementos más emblemáticos de la fiesta en una reflexión sobre la fuerza de la comunidad.
La pieza ocupa catorce metros de ancho —el equivalente a todo el paseo de Gràcia— y alcanza los siete metros de altura. Su estructura está formada por representaciones fragmentadas de un millar de cuerpos humanos que, unidos entre sí, construyen una gran composición escultórica. La puerta deja así ser sólo un elemento escenográfico para convertirse en una metáfora de la fiesta popular: una construcción común que sólo toma sentido a través de la suma de muchas personas.
Castellers, danzantes, sardanistas, músicos de copla, diablos y participantes en las celebraciones tradicionales comparten una misma realidad: la fiesta nace de la comunidad. La nueva Puerta del Infierno parte precisamente de esta idea y sitúa al cuerpo humano en el centro de una propuesta que observa la tradición desde una perspectiva contemporánea.
Esteban utiliza el imaginario del infierno para trasladarlo al presente. Su propuesta nace de la reflexión sobre las diferentes formas que puede adoptar el infierno cotidiano y contrapone esta realidad a la cultura popular, entendida como espacio de encuentro, participación y organización colectiva. El resultado es una reinterpretación de un símbolo tradicional que no busca reproducir el pasado, sino establecer un diálogo con él desde las inquietudes de nuestro tiempo.
Una puerta construida desde la cultura popular
La nueva estructura ha sido impulsada por el Instituto de Cultura de Barcelona (ICUB) con la colaboración de la Mesa del Fuego, el espacio que reúne a representantes de las diferentes colles de fuego de Barcelona. El proceso de creación ha sido seguido por una comisión asesora formada por Mercè Ayora, delegada territorial de Barcelona ciudad de la Agrupació del Bestiari Festivo y Popular de Catalunya; Jordi Ullate, presidente de la Coordinadora de Diablos de Barcelona, y Toni Lucena, vicepresidente de la Federación de Diablos de Barcelona.
La Puerta del Infierno tiene una función esencial dentro del ritual del correfoc. Es el umbral que atraviesan los grupos de diablos cuando comienza el espectáculo y que establece simbólicamente la frontera entre la ciudad y el Averno. A partir de ese momento, el espacio urbano se transforma y el fuego, la música y la imaginería festiva convierten la calle en un gran escenario.
Dragones, víbrias, diablos y público participan de una celebración en la que la tradición deja de ser estática para convertirse en una experiencia compartida. La nueva puerta refuerza esta dimensión colectiva y escénica de la fiesta.
La propuesta pirotécnica irá a cargo de la casa pirotécnica Estalella, que ha diseñado el espectáculo que acompañará a la instalación. El diseño de iluminación y la participación de un grupo de tamborileros completarán la puesta en escena y aportarán intensidad al momento en que los diablos suban por el arco para proceder a su encendido.
Daniel Esteban y el cuerpo como materia artística
La elección del cuerpo humano como elemento central no es casual dentro de la trayectoria de Daniel Esteban Esquina, nacido en Barcelona en 2001. Artista visual formado en Visual Development en Barcelona y con una trayectoria marcada también por el autodidactismo, desarrolla su práctica principalmente entre la escultura y la fotografía.
El cuerpo, los imaginarios colectivos y la cultura popular ocupan un sitio central en su producción, abordados desde una mirada crítica, irónica y satírica. Su universo creativo parte a menudo de las formas de los títeres, los maniquíes y las figuras vinculadas a la imaginería popular catalana.
En sus obras combina el modelado y ensamblaje de materiales como la cerámica, el textil y la resina. Con la Puerta del Infierno, esta investigación sobre el cuerpo y sus representaciones adquiere una dimensión monumental: la figura individual desaparece para dar paso a una multitud convertida en arquitectura.
Su relación con la cultura popular catalana tampoco es exclusivamente artística. Esteban se vinculó desde joven a entidades como los Blaus de Granollers y la colla castellera de los Xics de Granollers, experiencias que han contribuido a construir su mirada sobre la tradición y sobre las formas de participación comunitaria.
Su práctica artística se ha complementado con la participación en proyectos escultóricos de artistas contemporáneos, especialmente en la producción de esculturas monumentales en bronce, así como en iniciativas relacionadas con la cultura tradicional y la imaginería popular catalana.