El Museo de Bellas Artes de Asturias abre una nueva etapa de su programación con INTERCAMBIOS, una exposición que propone revisar sus colecciones desde una perspectiva contemporánea y transversal. La muestra, que puede visitarse del 4 de junio al 25 de octubre de 2026, parte de una pregunta de plena actualidad: cómo los intercambios que han acompañado a la humanidad a lo largo de la Historia han transformado nuestra manera de relacionarnos, de construir identidades y de interpretar el mundo.
La globalización constituye el eje vertebrador de la exposición, entendida no únicamente como un fenómeno contemporáneo, sino como un proceso histórico marcado por desplazamientos, contactos, influencias y transferencias de todo tipo. Sus consecuencias, tanto positivas como negativas, se abordan desde diferentes perspectivas políticas, culturales, económicas y sociales.
INTERCAMBIOS establece asociaciones entre piezas de distintas épocas y lenguajes. El resultado es una red de conexiones que permite contemplar obras conocidas desde nuevos ángulos y descubrir relaciones que una lectura tradicional de la colección difícilmente haría visibles.

La exposición reúne piezas procedentes de los diferentes fondos del museo: pintura, escultura, dibujo, obra gráfica, fotografía y artes aplicadas. A este conjunto se incorporan además recientes adquisiciones y donaciones vinculadas al arte contemporáneo asturiano, ampliando así el diálogo entre el patrimonio histórico y las prácticas artísticas actuales.
Esta convivencia de tiempos y lenguajes permite abordar cuestiones especialmente presentes en la sociedad del siglo XXI. La sostenibilidad, las migraciones, la identidad individual y colectiva, la privacidad en el entorno digital, las nuevas formas de espiritualidad, la democratización de la información, la hiperconectividad y la multiculturalidad aparecen como algunos de los grandes asuntos que atraviesan el recorrido.
Uno de los principales intereses de INTERCAMBIOS reside precisamente en utilizar las obras históricas para formular preguntas contemporáneas. El museo deja de presentarse únicamente como un lugar dedicado a conservar un patrimonio determinado para convertirse en un espacio desde el que interpretar problemas que siguen afectando a la sociedad.
Entre los diálogos planteados destaca el encuentro entre Juan de la Abadía el Viejo y Evaristo Valle. La relación entre ambos artistas permite reflexionar sobre el contacto físico, la ternura y la cercanía en un presente dominado por la velocidad, la sobreinformación y una estimulación constante. Frente a la inmediatez que caracteriza buena parte de nuestra experiencia cotidiana, las obras recuperan el valor de la proximidad y del vínculo corporal como formas de resistencia.
Otro de los conjuntos establece una conversación entre Juan Carreño de Miranda, Francisco de Goya y Mónica Dixon para abordar la transformación de las formas de espiritualidad. El diálogo entre artistas separados por siglos permite observar cómo las inquietudes vinculadas a lo trascendente no desaparecen, sino que adoptan nuevas formas y reaparecen bajo lenguajes y sensibilidades diferentes.
La influencia artística constituye otro de los ejes fundamentales de la propuesta. El encuentro entre El Greco, Pablo Picasso y Antoni Clavé permite analizar cómo los creadores dialogan con quienes les precedieron y cómo la historia del arte se construye también mediante procesos de apropiación, inspiración, emulación y superación. La tradición aparece así no como un territorio cerrado, sino como una materia susceptible de ser reinterpretada continuamente.
Esta manera de construir la exposición transforma también el papel del espectador. En lugar de ofrecer respuestas cerradas, INTERCAMBIOS plantea asociaciones que requieren una mirada activa y permiten establecer conexiones propias entre obras, épocas y problemas. El visitante se convierte, de algún modo, en un participante más de ese intercambio.
La exposición responde así a una de las líneas estratégicas de la nueva etapa del Museo de Bellas Artes de Asturias: revisar la diversidad y la magnitud de sus colecciones a partir de los intereses y preocupaciones de la sociedad actual. La perspectiva universal de la propuesta permite superar las fronteras entre disciplinas y períodos para entender la colección como un territorio abierto, capaz de generar nuevas lecturas a partir del diálogo entre pasado y presente.
Comisariada por la Dra. Laura Baños, INTERCAMBIOS convierte la colección del museo en un espacio de encuentro. Las obras dejan de funcionar únicamente como testimonios de épocas concretas y pasan a establecer conversaciones sobre algunos de los grandes desafíos contemporáneos. En esa tensión entre lo histórico y lo actual reside precisamente la fuerza de una exposición que entiende el museo no como un lugar donde el pasado permanece inmóvil, sino como un escenario desde el que seguir interrogando el presente.