Con Flors i viatges , Cabosanroque culmina la trilogía de instalaciones inmersivas que el colectivo ha dedicado a reinterpretar libremente grandes figuras de la literatura catalana. Después de adentrarse en los universos de Joan Brossa y Jacint Verdaguer, Roger Aixut y Laia Torrents toman ahora como punto de partida Mercè Rodoreda para construir una experiencia de arte sonoro que trasciende lo literario y plantea una reflexión profunda sobre la guerra, la memoria y la condición humana.
Presentada en el Museo de Granollers, la obra bebe de Viatges i flors (1980), uno de los libros más relevantes de la madurez creativa de Rodoreda. Lejos de una adaptación convencional, la propuesta transforma los relatos de la escritora en un bosque fantástico en el que el sonido, la luz y la imagen dialogan para revelar el trasfondo de los textos: la devastación provocada por los conflictos bélicos y sus consecuencias sobre las mujeres y los niños.
El proyecto es el resultado de una larga investigación artística. "Trabajamos durante diez años. Dimos muchas vueltas y nos dimos cuenta de que todos esos cuentos hablaban de la guerra", explica Roger Aixut. Para Laia Torrents, los mismos títulos de los relatos evocan "mujeres perdidas, el hambre o el miedo", convirtiendo el libro en una síntesis extraordinariamente precisa de los efectos de cualquier conflicto armado.
La instalación se activa cada cuarenta y cinco minutos y despliega una secuencia repetitiva de paisajes sonoros, proyecciones y efectos lumínicos que rodean al espectador. Este recorrido inmersivo propone una lectura contemporánea del universo de Rodoreda, haciendo hincapié en aquellas voces que a menudo permanecen silenciadas por la historia oficial.
Según Aixut, la fuerza de Rodoreda reside en su capacidad de convertir la poesía en una herramienta de denuncia. "Utilizaba un lenguaje poético, pero a través de ese lenguaje hablaba de torturas, de fosas comunes y de fusilamientos. Empleó la poesía para explicar las cosas más terribles que pueden hacer los hombres." Esa tensión entre belleza y horror es precisamente el hilo conductor de Flores y viajes, que transforma la delicadeza visual y sonora en una experiencia de gran intensidad emocional.
La propuesta también destaca por la participación de varios creadores vinculados a Granollers. El ceramista Toni Cumella ha creado un singular órgano de cerámica integrado en la instalación, mientras que el estudio Frau Recerques Visuals, formado por Vicenç Viaplana Ventura y Helena Pielias, firma las proyecciones audiovisuales que completan el recorrido.
La exposición se puede visitar en el Museu de Granollers hasta el 25 de octubre. Concebida como una producción itinerante, Flors i viatges ya ha recorrido varios municipios catalanes y, después de su estancia en Granollers, continuará su itinerario con nuevas presentaciones en Vilafranca del Penedès, Reus y Santa Perpètua de Mogoda, ampliando así el recorrido de una obra que convierte la literatura de Mercè Rodoreda en una poderosa experiencia.