El Museo de Arte Contemporáneo de la Universidad de São Paulo (MAC USP) presenta Beijo de Língua, una exposición que reúne décadas de investigación del artista brasileño Nelson Felix y que confirma su lugar como una de las voces más singulares del arte contemporáneo latinoamericano. Lejos de ofrecer una retrospectiva convencional, la muestra propone un recorrido por un pensamiento plástico que entiende la creación artística como un proceso continuo de relaciones entre lenguaje, materia, tiempo y territorio.
El punto de partida de la exposición, que se podrá ver hasta el 29 de noviembre, parece casi anecdótico: en 1978, Felix descubre que las palabras aemara (aimara, en español) y aramea (arameo) forman un palíndromo. Sin embargo, esta coincidencia lingüística se convierte en una intuición que el artista conserva durante casi cinco décadas, hasta transformarla en el eje conceptual de la exposición. Más que un juego verbal, el palíndromo funciona como metáfora del encuentro entre culturas, lenguas y formas de conocimiento que se reflejan mutuamente sin llegar a coincidir por completo.

El núcleo central está compuesto por tres esculturas realizadas a partir de placas de mármol excavadas, donde aparecen inscripciones de autores fundamentales para el universo intelectual de Felix. Los textos abordan cuestiones esenciales como la creación vinculada al sacrificio, el amor entendido como una experiencia que atraviesa el cuerpo y la posibilidad de construir una vida sustentada en la tolerancia. Estas piezas encuentran su prolongación en Beijo de Língua, obra en la que dichos pensamientos son reinscritos en arameo y aimara, estableciendo un diálogo especular entre ambas lenguas. La presencia visible del adhesivo que une los fragmentos no responde únicamente a una decisión técnica; se convierte en una declaración estética que reivindica la fragilidad del encuentro, haciendo evidente que toda unión conserva las huellas de sus diferencias.
En la planta baja, la serie Vazio Coração profundiza en uno de los principios más constantes de la producción del artista: el rechazo de una composición centrada exclusivamente en la percepción visual. En su lugar, Felix construye una práctica donde las decisiones formales emergen de sistemas de medida relacionados con el cuerpo, la geografía o incluso la astronomía. El resultado son obras que desplazan la atención desde la apariencia hacia las relaciones invisibles que organizan la experiencia del mundo.

El recorrido continúa en el entrepiso con un amplio conjunto de dibujos que revela el laboratorio creativo del artista. Lejos de entenderse como estudios preparatorios, estas piezas constituyen un espacio autónomo de experimentación donde materiales, procedimientos e ideas reaparecen y se transforman con el paso del tiempo. Como el propio Felix ha señalado, el dibujo es su verdadera lengua: el lugar donde el pensamiento adquiere forma antes de materializarse en la escultura o la instalación.
En conjunto, esculturas, dibujos y fotografías configuran un único campo de investigación donde lenguaje, materia y tiempo dejan de ser categorías independientes para convertirse en dimensiones inseparables de una misma reflexión. La obra de Nelson Felix evita el impacto inmediato para exigir una contemplación lenta, capaz de reconocer las conexiones invisibles entre elementos aparentemente distantes. Es precisamente esa resistencia a la espectacularidad la que dota a Beijo de Língua de una intensidad poco frecuente en el panorama contemporáneo.
La elección del MAC USP como sede de esta exposición resulta especialmente significativa. En el contexto de un museo universitario, la investigación artística encuentra un espacio natural de desarrollo, donde la experimentación y el pensamiento crítico forman parte de la propia experiencia expositiva. La programación se amplía, además, con conversaciones, encuentros y actividades de mediación que prolongan el diálogo entre la obra y el público, reafirmando el papel del museo como un lugar de producción de conocimiento y no únicamente de exhibición.