Treinta años después de acoger un congreso que marcó un antes y un después en la proyección internacional de la ciudad, Barcelona vuelve a convertirse en el epicentro del pensamiento arquitectónico mundial con la inauguración del XXIX Congreso Mundial de Arquitectos de la UIA 2026. Bajo el lema Becoming. Architectures for Planet in Transition , la capital catalana inicia cinco días de intensa actividad profesional y cultural, complementados con una programación que se extenderá durante más de un mes y que invita a repensar el papel de la arquitectura ante los grandes retos globales.
El escenario escogido para dar el pistoletazo de salida no podía ser más simbólico. El recinto de las Tres Xemeneies, en Sant Adrià de Besòs, antiguo emblema del pasado industrial metropolitano y hoy espacio de transformación urbana, acogió una ceremonia inaugural alejada de los formatos convencionales, concebida como una experiencia artística inmersiva.
La jornada había comenzado horas antes en el Saló de Cent del Ayuntamiento de Barcelona, con la recepción oficial encabezada por el alcalde Jaume Collboni, que dio la bienvenida a las delegaciones de la Unión Internacional de Arquitectos, a los representantes de los colegios profesionales ya las instituciones participantes. Posteriormente, las autoridades recorrieron el litoral barcelonés a bordo de las Golondrinas, desde el Moll de les Drassanes hasta la Marina del Fòrum, en un itinerario que permitió observar desde el mar algunos de los principales retos urbanos y arquitectónicos de la ciudad. La visita culminó con la inauguración de la Exposición Central del Congreso, instalada en el propio recinto de las Tres Chimeneas.
La ceremonia inaugural, conducida por la arquitecta y divulgadora Núria Moliner, reunió a las principales voces del congreso y de las instituciones que han hecho posible su celebración. La presidenta de la Unión Internacional de Arquitectos, Regina Gonthier, abrió los parlamentos, seguida de Marta Vall-llossera, presidenta del Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España y del Congreso, y de Sandra Bestraten, decana del Colegio de Arquitectos de Cataluña.
El acto también evidenció el fuerte apoyo institucional que ha recibido esta edición, declarada evento de excepcional interés público. Intervinieron Filo Cañete, alcaldesa de Sant Adrià de Besòs; Jaume Collboni, alcalde de Barcelona; Iñaqui Carnicero, secretario general de Agenda Urbana, Vivienda y Arquitectura, y Elisabet Cirici, directora general de Ordenación del Territorio, Urbanismo y Arquitectura.
En el tramo final de la ceremonia tomaron la palabra Fuensanta Nieto, presidenta honorífica del Comité Científico; Guim Costa, director del Congreso, y el equipo curatorial formado por Pau Bajet, Mariona Benedito, Maria Giramé, Tomeu Ramis, Pau Sarquella y Carmen Torres, antes de la intervención de clausura de Joan Busquets, presidente honorífico del Congreso.
Más allá de los discursos, sin embargo, la gran protagonista de la noche fue la propuesta artística creada especialmente para la ocasión. Ante más de 5.000 asistentes, CABO & CUBE SHOW, ideado por Cabosanroque y Estudio Cube, transformó las Tres Chimeneas en una instalación viva en la que arquitectura, luz, sonido y movimiento dialogaban sobre la capacidad humana de modificar el territorio.

El espectáculo, tan poético como inquietante, convirtió grandes grúas en protagonistas de una acción simbólica: la apertura de una botella de cava gigante se convertía en una metáfora sobre la relación entre la escala monumental y el gesto más delicado, entre la tecnología y la fragilidad, entre la construcción y la incertidumbre. En un espacio en constante redefinición, los materiales, la técnica y el movimiento planteaban preguntas más que ofrecían respuestas, en sintonía con el espíritu crítico que vertebra esta edición del congreso.
Un brindis institucional puso punto y final a una inauguración que rehuyó el protocolo para convertirse en una declaración de intenciones. Barcelona abre así un congreso que no sólo reflexiona sobre la arquitectura del futuro, sino que reivindica la disciplina como herramienta esencial para afrontar los grandes desafíos sociales, urbanos y ambientales de un planeta en plena transformación.