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Exposiciones

Anna Irina Russell presenta la exposición 'Nace en el aire la primera flor' en el Museo Can Mario de la Fundación Vila Casas

Una exposición que convierte la respiración en materia escultórica y reflexiona sobre la vulnerabilidad, cuerpo y interdependencia entre los seres vivos.

Anna Irina Russell presenta la exposición 'Nace en el aire la primera flor' en el Museo Can Mario de la Fundación Vila Casas

Este pasado sábado 6 de junio al mediodía se inauguró la nueva exposición temporal de Anna Irina Russell (Barcelona, 1993) Nace en el aire la primera flor en el Museo Can Mario de la Fundación Vila Casas de Palafrugell.

Esta muestra, que ha sido comisariada por Blanca Arias, ha sido concebida específicamente por el Museo y despliega un conjunto de esculturas, instalaciones, piezas sonoras y dibujos que exploran la respiración como experiencia física, afectiva y política.

El director de la Fundación Vila Casas, Bernat Puigdollers, ha explicado que "este proyecto es un buen ejemplo de la voluntad de la Fundación Vila Casas para espolear la creación contemporánea y contribuir a la consolidación de jóvenes trayectorias prometedoras en el momento que más lo necesitamos. No sólo queremos actuar de plataforma para dar a conocer su labor artística, sino también facilitar la producción de nos gusta ver cómo se consolida la serie de catálogos intervenidos que, con éste que ahora presentamos de la mano de Anna Irina Russell, llega a la séptima colaboración con un catálogo convertido en escultura, protegido por un abrazo blanda”.

Por otra parte, esta exposición reúne algunas de las líneas de investigación que han vertebrado el trabajo del artista en los últimos años como son los lenguajes no verbales, las formas de comunicación animal, las materialidades blandas e hinchables y las relaciones de interdependencia entre los seres vivos. Es a partir de esos intereses que Russell convierte el aire en materia escultórica y propone una reflexión sobre la vulnerabilidad, el contacto y las formas de convivencia.

Por su parte, la comisaria de la muestra, Blanca Arias, ha querido señalar que "con esta exposición, pensada como un pulmón que se ensancha y vive con cada entrada de aire des/conocido, el museo se convierte en el organismo que a la vez encarna y hace visible la precariedad de la respiración, así como nos ofrece un espacio donde oxigenarnos".

Por lo que respecta a la articulación de la exposición, ésta se divide en tres ámbitos que son: Inspirar, Espirar y Aspirar, que recorren diferentes dimensiones de la respiración.

El primero plantea la respiración como una experiencia compartida y reflexiona sobre la vulnerabilidad y la asfixia; el segundo aborda el contacto entre cuerpos y la contaminación mutua que implica toda convivencia; y el tercero abre un espacio para la imaginación y la posibilidad de formas de vida más porosas, sensibles e interdependientes.

La práctica de Russell se basa en una relación directa y física con los materiales y procesos de producción. La dimensión corporal ocupa un bloque central en su metodología de trabajo: sus prendas se definen a partir de las posibilidades y límites de su propio cuerpo, tomando como referencia el alcance de los brazos, el volumen que pueden contener, las manos o el peso que es capaz de desplazar. Esta práctica evidencia un posicionamiento vinculado a una ética feminista que reivindica la aceptación de los límites corporales y materiales así como una práctica artística ajustada a las condiciones reales de producción.

A través de membranas hinchables, estructuras suspendidas, telas, dibujos e instalaciones lumínicas y sonoras, el artista crea un ecosistema sensible inspirado en organismos que se hinchan, transforman o modifican su cuerpo para relacionarse con el entorno. Sus investigaciones sobre la comunicación animal se traducen en esculturas que respiran simbólicamente: cuerpos blandos que se expanden y contraen como un aliento. También es importante remarcar que la muestra mantiene un diálogo crítico con la tradición escultórica. Russell reivindica materiales y procesos históricamente asociados al ámbito doméstico oa fases preliminares de producción -como el textil, el algodón crudo o el grafito- y los sitúa en el centro de la práctica artística. Las costuras, repuntes, pliegues y marcas de producción se mantienen visibles y se convierten en parte integral de la obra.

Una de las obras a destacar de la muestra es Soplo (2023), que es una obra inspirada en mecanismos de defensa presentes en determinadas especies animales. La prenda reflexiona sobre el cuerpo físico y emocional de los gestos de protección, así como sobre las tensiones que atraviesan los procesos de comunicación. También encontramos la obra Tangram (2023), que es una instalación en la que el vacío y el aire adquieren una presencia escultórica propia. Por último, la obra titulada Aspirar abre espacio para la imaginación y la transformación. Las piezas aparecen deshinchadas, plegadas o convertidas en pieles vacías, sugiriendo formas abiertas y cambiantes. Este ámbito incorpora una serie de dibujos realizados al ritmo de la respiración y que están ejecutados sobre papel vegetal con lápiz y goma.

La exposición finaliza con la sección "Un Suspiro", que es un espacio dedicado a los dibujos de Joana Torres, abuela del artista. Esta intervención introduce la única presencia cromática de la exposición y abre una reflexión sobre la memoria afectiva, las genealogías familiares y la transmisión de sensibilidades y prácticas creativas entre generaciones.

Anna Irina Russell, artista visual

Anna Irina Russell (Arenys de Mar, Barcelona, 1993) es artista visual y trabaja entre la escultura, la instalación, el sonido y la mediación artística. Formada en Bellas Artes y Arte Sonoro en la Universidad de Barcelona, su práctica se centra en los lenguajes no verbales, las formas de comunicación animal y las posibilidades expresivas de los materiales blandos e hinchables. Recientemente ha presentado exposiciones individuales en Tabakalera ( Birika bezain elastikoa , 2025) y Bombon Projects ( Un contagio , 2025), y ha participado en exposiciones colectivas en instituciones y centros de arte como la Fundación Joan Miró, Artes Santa Mónica, La Panera, el MACBA, La Casa.

En 2025 recibió el premio Because of Many Suns de la Colección Taurisano en el marco de Art-o-rama (Marsella), y en 2022 el Premio Miquel Casablancas. Actualmente es artista residente en La Escocesa y anteriormente ha desarrollado residencias en Hangar y Fabra i Coats. En 2024 publicó Tomar aire , un libro de artista editado por Brillo.

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