El Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM) presenta la exposición La mujer en la obra de Julio González , una propuesta que revisita la producción del artista desde una mirada centrada en las figuras femeninas que marcaron tanto su trayectoria vital como creativa. La muestra se inscribe dentro de los actos conmemorativos del 150 aniversario del nacimiento de Julio González, tal y como ha señalado la directora del museo, Blanca de la Torre.
Comisariada por Brigitte Leal, la exposición reúne 148 obras, mayoritariamente procedentes de la colección del IVAM, con la excepción de cuatro dibujos provenientes de la colección Alfons Roig de la Diputación de Valencia. Este conjunto pone de relieve la riqueza de los fondos del museo y, sobre todo, ofrece una lectura profundizada del papel de la mujer en el universo del artista.

El recorrido expositivo, abierto hasta febrero de 2027, se despliega en dos ejes complementarios. Por un lado, un itinerario biográfico que revela cómo González creció y vivió rodeado de un entorno marcadamente matriarcal: su madre, sus hermanas y, más adelante, su hija, Roberta González, también artista destacada en la abstracción. A esta constelación se le añade Marie-Thérèse Roux, compañera sentimental, musa y creadora. Las generaciones posteriores, representadas por Carmen Martínez y Viviane Grimminger, contribuyeron decisivamente a ampliar los fondos del IVAM con sus donaciones.
Sin embargo, esta presencia femenina contrasta con su escasa visibilidad histórica. Tal y como apunta Blanca de la Torre , de muchas de estas mujeres apenas se conservan obras o estudios, lo que evidencia las carencias de los relatos tradicionales de la historia del arte.
Por su parte, la exposición propone un itinerario temático e iconográfico que invita a reconsiderar la representación de la mujer en la obra de González. Desde figuras herederas de la tradición académica, el recorrido evoluciona hacia tensiones simbólicas como la dicotomía entre la garçonne -urbana, moderna y culta- y la figura de la labradora, asociada al trabajo, la maternidad y la continuidad de la vida. Esta dualidad refleja las contradicciones de un artista capaz de transitar entre figuración y abstracción con una compleja mirada sobre el femenino.
El discurso expositivo se detiene especialmente en tres piezas clave, reinterpretadas desde una óptica contemporánea: Dafne , revisada a partir de la ausencia de lecturas feministas; y la tensión entre La mujer ante el espejo y La Montserrat , que ejemplifican visiones opuestas pero complementarias de la identidad femenina.
El diseño de la exposición, a cargo de Manel Jiménez, apuesta por una paleta de tonalidades cálidas y terrosas que refuerzan la conexión con la materialidad, la acogida y la tierra, en coherencia con los ejes conceptuales de la muestra.