Un año más, el D'A Film Festival abrió sus puertas para acoger, con la maestría de siempre, la más relevante dentro del panorama del cine independiente actual.
En esta edición, se homenajeó con el premio D'A a la cineasta francesa Mia Hansen-Løve, quien ha estado muy presente en el festival desde 2011, desde Le Père de más niños . También se rindió homenaje a Béla Tarr —gran referente autoral y premiado la pasada edición con el Premio D'A Honorífic—, con la proyección de El caballo de Turín .
Pero ese diálogo entre generaciones no termina aquí. La película de apertura fue Otro hombre , de David Moragas; acto que marcó, ya desde el inicio, la línea de una edición centrada en relatos íntimos y actuales. A partir de ahí, el festival construyó su propuesta sobre el diálogo entre cineastas consolidados —Werner Herzog, con Ghost Elephants , o Claire Denis, con Le Cri des gardes— y nuevas voces que son, de hecho, el alma del festival.
En esta línea, El vuelo de la cigüeña , de Soumaya Hidalgo Djahdou y Berta Vicente Salas, conquistó al jurado de Un Impulso Colectivo x DAMA; el Premio Talentos D'A recayó en Kingdom , de Michał Ciechomski; y el premio del Público x Campari al Mejor Largometraje ha sido para Un mundo frágil y maravilloso , de Cyril Aris.
Cabe destacar también que, aunque Marta Matute no se llevó ningún premio por su película Yo no moriré de amor , causó tal impresión entre los asistentes después de su proyección, que el boca a boca provocó que el festival tuviera que organizar una segunda proyección de la película.
Además, este año, el apartado de Focus estuvo dedicado a Christian Petzold, con una revisión de su obra y la presentación de su nueva película Espejos No.3 , situando así al director dentro del contexto del cine europeo contemporáneo. El cineasta alemán impartió también una clase magistral dirigida a jóvenes estudiantes de cine y centrada en la importancia de arrancar las películas desde la duda y no desde la exposición.