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Entrevistas

Josep Fèlix Bentz: "Crecemos sin perder la esencia"

"Todo el camino recorrido responde a una idea muy clara: devolver el Círculo al lugar que le corresponde dentro de la vida cultural de Barcelona."

Josep Fèlix Bentz: "Crecemos sin perder la esencia"

Josep Fèlix Bentz es el actual presidente del Real Círculo Artístico, una de las instituciones culturales más históricas de Barcelona, fundada en 1881. Vinculado a la entidad también por tradición familiar, asume su presidencia en 2009, después de haberse incorporado a la junta con motivo del 125 aniversario.

Desde entonces, ha liderado una profunda transformación estructural, económica y cultural del Círculo: la recuperación de los espacios del edificio, una reforma integral que ha superado los ocho millones de euros, la revitalización de la programación artística y la proyección internacional a través de grandes exposiciones y alianzas institucionales.

También es uno de los impulsores del proyecto del Palau Martorell, concebido como un nuevo centro de referencia para exposiciones internacionales en Barcelona.

Entrevista a Fèlix Bentz, presidente del Real Círculo Artístico
Revitalizar una institución histórica y proyectarla hacia el futuro

Desde 2009, el presidente del Real Círculo Artístico ha liderado una profunda transformación de la entidad, tanto en el ámbito cultural como en el estructural e institucional. Lo que empezó como una colaboración puntual en la celebración del 125 aniversario se ha convertido en una etapa de casi dos décadas marcada por la revitalización, la apertura y la ambición internacional.

"El Círculo era casa"

La vinculación con el Círculo viene de lejos. "Mi abuelo había sido uno de los primeros socios; mi madre también formó parte, igual que mis hermanas. Para mí, el Círculo estaba casa."

En 2006, el presidente Abelló le propuso incorporarse a la comisión del 125 aniversario. Era el más joven del grupo, pero esa experiencia —organizar actividades con pocos recursos pero mucha imaginación— marcó su retorno activo a la entidad. Poco después entró en la junta, asumió la vicepresidencia y, a raíz de la muerte súbita de Abelló en el 2008, asumió la presidencia en funciones. En 2009, después de convocar elecciones, iniciaba oficialmente su mandato.

El reto: rescatar al Círculo del anonimato

Cuando accedió a la presidencia, la situación era delicada. La entidad atravesaba dificultades económicas y había perdido presencia en la vida cultural barcelonesa.

"El objetivo era claro: revitalizar el Círculo y devolverle proyección."

La tarea empezó por dentro: estabilizar la gestión, definir un proyecto coherente y recuperar la autoestima institucional. A partir de aquí, se trabajó para reposicionarlo en la ciudad, reforzando sus cimientos —las artes plásticas: pintura, escultura, dibujo— pero ampliando también la oferta hacia la música, la poesía o el cine. El Cineclub, que este año celebra quince años, es un ejemplo de ello.

La voluntad era clara: mantener la esencia histórica del Círculo –lo mismo que habían frecuentado figuras como Ramon Casas o Santiago Rusiñol– pero adaptarlo al presente.

Recuperar la casa: una transformación estructural

Una de las decisiones más valientes fue recuperar los espacios del edificio, muchos de los cuales estaban alquilados a terceros. Aquellos arrendamientos garantizaban ingresos fijos, pero limitaban su capacidad de actividad cultural.

"Si queríamos crecer, teníamos que recuperar la casa."

A esta situación se sumó la necesidad de actualizar el edificio —fundado en 1881— en las normativas actuales. El resultado ha sido una remodelación integral ejecutada por fases, con una inversión superior a ocho millones de euros, asumida principalmente con recursos propios y financiación externa.

La transformación, por tanto, no ha sido sólo cultural sino también arquitectónica, administrativa y económica.

El restaurante como palanca estratégica

Un punto de inflexión llegó con la renovación del restaurante. La decisión de abrirlo al público general permitió atraer a un operador solvente y convertirlo en un activo clave.

“Muchas complicidades nacen en torno a una mesa”, afirma.

El restaurante se ha convertido en un espacio de encuentro y una fuente de ingresos fundamental para afrontar los créditos derivados de la reforma.

Tejer red: de la invisibilidad a la centralidad cultural

En el ámbito institucional, la relación con las administraciones era inicialmente casi inexistente. Se inició un trabajo sostenido por establecer puentes con el Ayuntamiento, la Generalitat y otros organismos, así como con entidades privadas.

La incorporación a Esport Cultura Barcelona simboliza este regreso a los espacios de decisión y relación de la ciudad. "No se trata sólo de hacer cosas, sino de hacerlas con calidad y ambición."

Hoy, el Círculo es un actor reconocido en el panorama cultural barcelonés.

El salto internacional: del Círculo en el Palau Martorell

Uno de los proyectos estratégicos más ambiciosos ha sido la implicación en el Palau Martorell, concebido como un espacio estable para grandes exposiciones internacionales.

La semilla se remonta a una muestra dedicada a Albrecht Durero, que evidenció las limitaciones de espacio del Círculo. Posteriormente llegaría la exposición dedicada a MC Escher en el Museu Marítim, ya en la salida de la pandemia, con un éxito notable.

La conclusión era clara: era necesario un espacio propio para consolidar un proyecto estable de grandes exposiciones. El Palau Martorell representa esta nueva etapa.

Construir prestigio con rigor

Desde el primer momento, la directriz ha sido clara: excelencia y coherencia.

"Los grandes nombres deben confiar en ti."

Las exposiciones se han desarrollado en colaboración oficial con fundaciones y comités de artistas como Marc Chagall, Alphonse Mucha, Antonio Clavé o Joaquín Sorolla, trabajando con archivos e instituciones de referencia.

La museografía está concebida como una experiencia inmersiva: escenografía específica, estudio cromático de paredes, iluminación diseñada a medida y producción técnica de alto nivel. Cada exposición tiene su propia identidad.

Fidelizar al público y regenerar el entorno

El modelo se basa en la constante renovación. A diferencia de un museo con colección permanente, aquí cada cuatro o cinco meses todo cambia: contenido, relato, tienda, merchandising.

El proyecto cuenta con un equipo de unos noventa profesionales y ha conseguido fidelizar al público local, a la vez que atrae a visitantes internacionales. Exposiciones como la de Sorolla, con 120.000 visitantes, han tenido también un impacto positivo en el entorno urbano.

La ampliación con un nuevo espacio de 500 metros cuadrados -con oficinas, cafetería, librería y sala de actos- permite reforzar la dimensión comunitaria y abrir nuevas líneas como los eventos corporativos.

Un crecimiento orgánico y transversal

En paralelo, el Círculo ha impulsado una orquesta propia, hoy autosostenible, y ha establecido colaboraciones con festivales como el Festival Internacional de Cine Fantástico de Catalunya y el Festival de Cine de Girona.

La filosofía está clara: crecer sin perder la esencia. Abrir nuevas líneas, establecer alianzas y reforzar la sostenibilidad del proyecto manteniendo el rigor y la excelencia.

Mirada de futuro

Después de casi dos décadas al frente, el balance es el de una profunda transformación: una institución histórica que ha sabido modernizarse, recuperar centralidad y proyectarse internacionalmente.

"Todo el camino recorrido -las reformas, las alianzas, las exposiciones- responde a una idea muy clara: devolver el Círculo al lugar que le corresponde dentro de la vida cultural de Barcelona. Y hacerlo con ambición, pero también con coherencia y respeto por su historia."

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