Hotel del artefacto expoliado, la nueva exposición de Agnes Essonti, transforma el Museo Nacional de Antropología de Madrid en un espacio de memoria y diálogo. Hasta el 24 de mayo, dentro del programa especial por el 150 aniversario del MNA, Essonti teje un encuentro entre pasado y presente, entre lo visto y lo imaginado, utilizando la performance, la fotografía y el arte textil como hilos que desenredan la memoria africana.
Su obra invita a recorrer los objetos y las colecciones del museo con una mirada renovada, creando conexiones inesperadas y universos posibles que responden a las preguntas que la persiguen como mujer y afrodescendiente. En este encuentro, la historia expoliada se resignifica, y los artefactos cobran voz para dialogar con nuestra imaginación y despertar nuevas formas de entender lo que somos y lo que fuimos.
La exposición se despliega a lo largo de tres salas que invitan a un viaje por la diáspora africana, la memoria poscolonial y la construcción de identidades afrodescendientes.

La Blanche. Fotografía de Agnes Essonti.
La primera sala, Umbrales, señales y salidas especulativas, recibe al visitante con un felpudo que dice: "Volver a casa". En este Hotel del Artefacto, los objetos encuentran un respiro, un lugar donde descansar y soñar con los mundos que los crearon y con otros futuros posibles. La sala continúa con Hacerse cargo, un autorretrato en blanco y negro de Essonti como exploradora, que remite a las primeras imágenes antropológicas. Sobre él, en letras de neón, se lee: «Lo que anhelaba era, en realidad, la vida, el aliento, la tierra, el olor del campo, el agua fresca y el sol brillando». Con este montaje, la artista expresa la añoranza de la diáspora, un sentimiento de nostalgia compartido por las personas afrodescendientes.
La segunda sala, Tiempo profundo, adivinación y contra archivos, abre la puerta a los saberes y tradiciones africanas. Destacan Cruel Flags, dos banderas de lino índigo con símbolos nsibidi y referencias a los sistemas de adivinación Ifá, un lenguaje que codificaba derechos, filosofía y relaciones sociales, y que fue silenciado por el colonizador europeo. Aquí, la historia recupera su voz y revela la riqueza de conocimientos que resistieron al olvido.
La tercera sala, Mitologías domésticas, sátira y la política de la percepción, confronta la mirada racista con la que históricamente se ha observado a otros pueblos. La pieza audiovisual If I talk, dey go say na lie centra esta sección: mujeres camerunesas responden a la pregunta "¿Comemos humanos aquí?", y mediante el humor, Essonti pone en evidencia el discurso europeo como justificación de la colonización. La artista recrea además una cocina-dormitorio de una antigua vivienda con objetos del museo, mostrando cómo espacios de intimidad fueron convertidos en exotismo y saqueo.

If I talk, dey go say na lie.
El recorrido por el Hotel del Artefacto concluye invitando a reflexionar sobre el futuro de las colecciones. Essonti propone una relectura imaginativa y soñadora que permite sanar viejas heridas, reconfigurar memorias y abrir nuevas posibilidades para la historia y la memoria africana.
Agnes Essonti Luque (L’Hospitalet de Llobregat) invita a imaginar el museo no como un destino definitivo para los objetos, sino como un espacio provisional, un lugar de tránsito donde las piezas y las memorias que albergan aguardan ser escuchadas. En esta exposición, el concepto de hotel se convierte en metáfora central: un hotel no es hogar, pero tampoco un no-lugar; es una estación efímera, un punto de encuentro donde historias y presencias se cruzan, se transforman y permanecen por un instante.

Calabash 2. Fotografía de Agnes Essonti.