La exposición Wunderkammer, presentada en CentroCentro bajo el comisariado de Inmaculada Corcho, no debe entenderse como un gabinete de curiosidades al uso ni como una simple revisión retrospectiva. Por el contrario, se trata del proyecto en el que Ana Juan (Valencia, 1961) ha trabajado intensamente durante el último año para configurar un espacio de pensamiento y proceso creativo. En esta propuesta, la artista traspasa los límites de su conocida carrera como ilustradora para reafirmarse como uno de los grandes referentes del dibujo actual, explorando dimensiones que van desde la tridimensionalidad hasta la imagen en movimiento.
El concepto de la muestra se articula en torno a la idea de tejer un universo propio para intentar poner orden a la complejidad de la realidad contemporánea. Ana Juan despliega ante el visitante un amplio muestrario iconográfico poblado por seres y figuras imaginarias que conviven y se transforman. Esta estructura narrativa recuerda a Las Metamorfosis de Ovidio, donde cada obra funciona como un relato individual que se entrelaza con los demás para formar un todo global. Es una invitación para que el espectador genere sus propias conexiones ante unas piezas que oscilan entre la seducción estética y una inquietante extrañeza.

Técnicamente, la exposición pone de relieve la versatilidad del dibujo como lenguaje primordial. Aunque el punto de partida es el soporte clásico sobre papel, la búsqueda de Ana Juan la ha llevado a investigar nuevas líneas expresivas que desembocan en la escultura y la animación. Este tránsito entre tradición y contemporaneidad permite observar el virtuosismo plástico de una artista que evoluciona desde el rigor de la ilustración editorial hacía proyectos personales de gran profundidad metafórica.

La trayectoria de Ana Juan avala esta ambición creativa. Afincada en Madrid desde 1983, su reconocimiento internacional es indiscutible, especialmente por sus portadas en The New Yorker. Galardonada con el Premio Nacional de Ilustración en 2011, su carrera incluye títulos de referencia como Snowhite o Amantes.
El rigor de la propuesta se ve reforzado por el comisariado de Inmaculada Corcho, directora del Museo ABC, quien ha estructurado Wunderkammer como un escenario donde la fuerza de Ana Juan se manifiesta en toda su plenitud, confirmando el dibujo como una forma esencial de habitar el mundo.
