Con la premisa de preservación, la Generalitat de Cataluña ha escogido una nave industrial en Sant Fruitós de Bages para instalar la futura Reserva Nacional de museos, un equipamiento destinado a dar respuesta a las necesidades de almacenamiento y conservación de las colecciones públicas catalanas. El proyecto contempla disponer de una capacidad para custodiar hasta 140.000 piezas y se plantea como una infraestructura de país al servicio de los museos y de la protección del patrimonio.
El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, visitó este domingo las instalaciones y definió el proyecto como una iniciativa 'pionera'. Durante la visita, ha reivindicado la importancia de la cultura y de la memoria en el contexto actual: "Son tiempo para tener mucha memoria y mucha cultura, y más convicción que nunca".
La Generalidad ya ha formalizado el contrato con la propiedad del inmueble, la empresa P3. La operación contempla un primer período de tres años de alquiler, con un coste de 8,3 millones de euros, seguido de la compra del edificio por 41,2 millones. A estas cantidades se unirán 23,5 millones de euros destinados a las obras de adecuación y reforma. En conjunto, la inversión prevista se sitúa en torno a los 73 millones de euros.
La selección del espacio responde a una necesidad que el Departamento de Cultura considera prioritaria: la carencia de reservas adecuadas para conservar las obras y los objetos que forman parte de los fondos de los museos. Actualmente, muchas instituciones deben distribuir sus colecciones entre almacenes propios y espacios alquilados, una situación que dificulta la gestión de los recursos y puede limitar las condiciones de conservación. La nueva reserva desea ofrecer una respuesta compartida, con criterios de funcionalidad, accesibilidad y eficiencia.
El edificio escogido se encuentra en un polígono industrial y había sido construido para acoger la actividad logística de una gran superficie comercial, aunque nunca ha llegado a utilizarse a tal fin. Se trata de una nave diáfana, de nueva construcción, que permite plantear una distribución interna adaptada a las distintas necesidades de custodia. El inmueble cuenta con 33.488 metros cuadrados construidos sobre una parcela independiente de 65.800 metros cuadrados. Su ubicación, relativamente equidistante respecto a distintos puntos del territorio y bien conectada por carretera, también ha sido un factor determinante para facilitar el transporte de las piezas.
La Reserva Nacional no está concebida para sustituir los depósitos que cada museo gestiona de forma autónoma, sino para complementarlos y ampliar las posibilidades de conservación del patrimonio. El futuro equipamiento podrá albergar fondos de los museos nacionales y de los museos de interés nacional, así como de centros de titularidad de la Generalitat o con participación mayoritaria de la Administración catalana. También dará servicio a los museos registrados de ámbito provincial, comarcal y local, permitiendo custodiar piezas de la Colección Nacional de la Generalitat, fondos histórico-artísticos y materiales arqueológicos.
Además de las colecciones museísticas, el espacio podrá recibir bienes procedentes de decomisos policiales y depósitos judiciales, así como colecciones que requieran una custodia extraordinaria a raíz de emergencias o desastres naturales. Esta diversidad de funciones sitúa el proyecto más allá de un simple almacén: se trata de crear una estructura compartida para reforzar la protección de los bienes culturales y facilitar su gestión a nivel nacional.
El Departamento de Cultura presenta la iniciativa como una infraestructura «sin precedentes» por sus dimensiones y por el número de instituciones a las que dará servicio. La previsión es que beneficie a los 122 museos del sistema, contribuya a una gestión más eficiente de los recursos públicos y garantice unas condiciones de preservación adecuadas para las colecciones.