La Sala Dolors Xabé de Sarrià de Ter acoge la exposición Mirades , de Pep Aymerich y Pep Admetlla, una propuesta que se enmarca en la programación de la Fiesta Mayor de Sarrià de Ter y que pone en diálogo dos formas de entender la práctica artística a partir de la experimentación, la reflexión y la relación con lo que nos rodea.
La muestra parte de una sugerente idea: las cosas de nuestro entorno no hablan, sino que contestan. Su aparente silencio se convierte así en una espera ante las preguntas que les formulamos. En este espacio entre la mirada y la respuesta, Mirades plantea un diálogo entre dos artistas que comparten una actitud abierta hacia los materiales, procesos e interrogantes que puede generar el arte.
En el caso de Pep Admetlla, su práctica se desarrolla en un territorio situado entre el arte, la ciencia, la técnica y la arquitectura. Su trabajo rehuye los discursos cerrados y apuesta por la experimentación como forma de conocimiento. Tal y como explica el artista, no se trata de aprender una disciplina concreta, sino de adentrarse con libertad y rigor en un territorio complejo y enigmático, donde distintos ámbitos del saber se relacionan y contaminan mutuamente.
Pep Aymerich, por su parte, es un artista visual de formación principalmente autodidacta que combina la práctica artística con su oficio de carpintero. En su caso, arte y oficio mantienen una relación indisociable: cada uno alimenta al otro y ambos comparten una misma atención hacia la materia, el proceso y el hacer.
Su obra tiene un fuerte componente introspectivo y se centra en la búsqueda y la interpretación del yo, pero de un yo que no existe de forma aislada. La identidad aparece siempre en relación al otro, con la materia y con el entorno. Esta mirada hacia el interior se proyecta al mismo tiempo hacia el mundo exterior y establece una relación constante entre experiencia personal y realidad compartida.
En la práctica de Aymerich confluyen tres dimensiones que él mismo considera esenciales: el pensamiento, el sentimiento y el hacer. Tres conceptos que también permiten aproximarse a una exposición como Mirades , donde la reflexión intelectual, la experiencia sensible y la transformación de la materia forman parte de un mismo proceso.
El diálogo entre Aymerich y Admetlla no busca establecer una lectura única de sus obras, sino abrir un espacio de preguntas. Sus respectivas trayectorias parten de diferentes campos, pero comparten una misma voluntad de investigar lo que hay detrás de las formas visibles y de entender el arte como un proceso de descubrimiento.