El Govern ha declarado el yacimiento arqueológico subacuático de las Islas Formigas como bien cultural de interés nacional (BCIN), una protección que le convierte en el primer yacimiento subacuático de Catalunya que obtiene esta máxima categoría patrimonial. Situado en mar abierto, frente a las costas de Palafrugell y Palamós, el pecio romano Islas Formigas II se encuentra a 46 metros de profundidad y constituye uno de los yacimientos arqueológicos subacuáticos más relevantes del Mediterráneo occidental.
Su valor radica sobre todo en el excepcional estado de conservación de los restos. Las excavaciones arqueológicas, iniciadas en 2017 por el Centro de Arqueología Subacuática de Cataluña (CASC), han permitido documentar una parte importante de la embarcación y recuperar numerosos elementos de su cargamento. Entre los hallazgos destacan las ánforas que transportaban conservas y salsas de pescado procedentes de la provincia romana de la Bética, en la actual Andalucía, así como los restos estructurales del casco.
Los estudios desarrollados a partir del yacimiento han aportado nueva información sobre las técnicas de construcción naval, rutas comerciales y formas de transporte marítimo durante la época romana. Las Islas Hormigas II se han convertido así en uno de los cuatro yacimientos de referencia para el estudio del comercio mediterráneo de la antigüedad.

La principal hipótesis sobre el naufragio apunta a que, hace aproximadamente dos mil años, el barco romano habría quedado atrapado por una tormenta en torno a las Islas Formigas. Su localización, a una profundidad considerable y en una zona de mar abierto, ha contribuido a preservar unos restos especialmente valiosos.
La responsable del CASCO, Rut Geli Mauri, destaca precisamente el carácter excepcional del hallazgo, puesto que por primera vez se ha podido excavar un barco de época antigua que conserva tanto la madera de la embarcación como buena parte de su contenido. Geli señala también que el expolio sufrido históricamente por la costa catalana hace especialmente singular la conservación de un conjunto de estas características.
La declaración como BCIN establece un perímetro de protección de unos 92.000 metros cuadrados en torno al yacimiento. En este espacio, la pesca quedará prohibida o fuertemente limitada y tampoco se podrán instalar boyas. La medida busca preservar no sólo los restos arqueológicos ante posibles actuaciones furtivas, sino también evitar cualquier actividad que, aunque no tenga voluntad de perjudicarlos, pueda provocar su deterioro.
La protección se ha trabajado con los diferentes agentes vinculados al espacio, entre ellos la Cofradía de Pescadores y los ayuntamientos de Palamós y Palafrugell, así como centros de actividades subacuáticas y náuticas. Con esta declaración, las Illes Formigues entran en una nueva etapa de protección e investigación y se consolidan como uno de los testimonios arqueológicos más valiosos de la navegación y del comercio marítimo de la antigüedad en Cataluña.