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Exposiciones

Agustina Garrigou y las geologías del futuro

Lengua de sal explora un territorio entre la superficie de la tierra y sus capas más profundas en el Terracotta Museu.

Agustina Garrigou y las geologías del futuro

La artista francoargentina Agustina Garrigou (Buenos Aires, 1985) presenta Lengua de sal en La Peixera del Terracotta Museo de la Bisbal de Empordà. La muestra, que podrá visitarse hasta el 4 de octubre, forma parte del ciclo de exposiciones temporales comisariado por la Asociación de Ceramistas de la Bisbal.

La exposición propone adentrarse en un territorio situado entre la realidad y la ficción, en el espacio intermedio que separa la superficie visible de las capas profundas de la corteza terrestre. Garrigou convierte ese lugar liminal en un paisaje imaginario que parece proceder de un tiempo aún por llegar. Lengua de sal se plantea así como una arqueología del futuro, una exploración de posibles vestigios de mundos que todavía no existen.

Las obras parten de una constante investigación sobre la materia, las texturas, los colores y las formas orgánicas. El artista observa estructuras presentes en la naturaleza -superficies coralinas, formaciones minerales, relieves geológicos o trazas de erosión- para transformarlas en esculturas que se sitúan en un territorio ambiguo entre lo conocido y lo imaginado.

Garrigou no busca reproducir la naturaleza, sino reinventarla. Sus piezas evocan paisajes sometidos a procesos de sedimentación, erosión y transformación, con superficies desérticas, texturas minerales y formas orgánicas que parecen haber sobrevivido a una desconocida temporalidad.

Las esculturas funcionan como hipotéticos vestigios arqueológicos de mundos posibles. Cada pieza sugiere una historia, pero también invita al espectador a construir la suya propia a partir de la observación de las formas, los relieves y las texturas.

La experimentación con esmaltes, colores y diferentes formas de trabajar la materia ocupa un lugar central en la práctica de Garrigou. El resultado es un conjunto de obras en las que la superficie adquiere una dimensión casi geológica y donde el proceso de transformación de la materia se convierte en parte esencial del discurso.

Lengua de sal propone, en definitiva, una mirada hacia un paisaje sin coordenadas precisas. Un territorio poblado por formas orgánicas y ambiguas, minerales irreconocibles y texturas erosionadas que parecen aflorar desde las profundidades de la tierra.

Es en este espacio de transición, entre la superficie y las capas más profundas del planeta, donde se ubica la obra de Agustina Garrigou: una práctica que entiende la cerámica como una herramienta de experimentación y de imaginación para construir nuevas geografías y pensar otras temporalidades.

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