El Museo Archivo Tomàs Balvey de Cardedeu propone una nueva mirada sobre su propio patrimonio con una exposición que convierte a los objetos en testimonios de historias a menudo silenciadas. Algodón, hierro, leche y pólvora plantea el museo como un espacio suspendido, casi como un almacén abierto, en el que cada pieza deja de ser un elemento simplemente conservado para convertirse en una pregunta sobre el pasado y las formas en que éste ha construido la memoria colectiva.
Comisariada por Judith Méndez, la muestra articula un recorrido que pone en relación objetos, materiales y experiencias vinculadas a la vida cotidiana de Cardedeu. El algodón, el hierro, la leche y la pólvora funcionan como hilos conductores de un relato que aborda cuestiones como la construcción de la feminidad, los privilegios de la burguesía, la explotación colonial, la maternidad y el trabajo de las mujeres.
El recorrido se inicia con Carne, corsé y ficción. La jaula de algodón, un ámbito que invita a observar cómo determinados objetos y representaciones han contribuido históricamente a definir los ideales de feminidad. El corsé, el vestido y otros elementos asociados al cuerpo femenino se presentan así como instrumentos de una construcción social que va mucho más allá del ámbito doméstico.
El hierro remite al mundo productivo e industrial; la leche, en la maternidad, los cuidados y las tareas reproductivas; mientras que la pólvora introduce la dimensión de la industria y del trabajo. En su conjunto, estos materiales permiten aproximarse al peso que el trabajo obrero y doméstico de las mujeres ha tenido en la construcción de la comunidad.
Uno de los ejes de la propuesta es precisamente la voluntad de confrontar la historia institucional con aquellas experiencias que tradicionalmente han quedado en un segundo plano. El relato pone en cuestión la imagen del progreso y del privilegio burgués y señala también sus conexiones con los procesos de explotación colonial, al tiempo que recupera la dureza de la maternidad y las condiciones de vida y trabajo de muchas mujeres de Cardedeu.
El proyecto se completa con Nuevas vías , una instalación del artista Valentina Gaia Lops, creada en 2025. La pieza introduce la palabra y la participación directa en el espacio museístico y convierte una máquina de escribir en un dispositivo de memoria colectiva.
Cada pulsación de las teclas transforma las letras en sonidos vinculados a Cardedeu y en los talleres participativos desarrollados antes de la apertura de la exposición. A través de un sistema de audio inmersivo, estas voces y sonidos se expanden por la sala y establecen una relación entre la experiencia individual, el territorio y la memoria compartida.
La obra parte también de la experiencia de Lops con la sinestesia, el cruce involuntario entre distintos sentidos. Esta dimensión sensorial permite plantear una pregunta sobre cómo percibimos los lugares que habitamos y cómo los recuerdos personales pueden formar parte de un archivo mucho más amplio.