La memoria de las imágenes puede tener muchas vidas. En Mirador , Xesco Mercé parte de pinturas antiguas recuperadas de mercados y de materiales que han perdido su función original para construir nuevas composiciones donde el pasado se encuentra con una mirada crítica sobre el presente. La Gòtika del Instituto de Estudios Ilerdenses acoge esta propuesta del 30 de julio al 26 de septiembre, en una exposición que reivindica la capacidad del arte para transformar, reciclar y dar nuevos significados a lo que parecía condenado a desaparecer.
La muestra reúne una selección de diez obras de gran formato en las que Mercé trabaja sobre diferentes géneros pictóricos, desde los paisajes y los retratos hasta las naturalezas muertas. Las obras preexistentes dejan de ser simples testigos de otro tiempo para convertirse en el punto de partida de una nueva realidad visual.
El artista construye estas piezas a través de técnicas mixtas que combinan pintura, collage, dibujo y ensamblaje. El proceso incorpora materiales reutilizados y objetos cotidianos que han quedado fuera de circulación como radiografías, fragmentos de plástico o componentes de tecnología en desuso. Elementos que descontextualizados de su función original pasan a formar parte de un nuevo lenguaje plástico.
Esta operación de transformación constituye uno de los ejes centrales de Mirador . Mercedes no sólo reutiliza materiales, sino también imágenes y memorias. Las pinturas recuperadas conservan las huellas de su pasado pero son alteradas, fragmentadas y reconstruidas hasta adquirir una nueva identidad. El resultado son obras que cuestionan la forma en que miramos las imágenes y, al mismo tiempo, reflexionan sobre el valor que otorgamos a los objetos y sobre la posibilidad de darles una segunda vida.
El reciclaje se convierte así en una práctica artística y también en una actitud frente a la realidad. Lo descartado vuelve a ocupar el espacio central de la obra, mientras los materiales industriales y tecnológicos conviven con referencias propias de la tradición pictórica. El pasado y el presente se superponen en unas composiciones que buscan generar una tensión constante entre lo conocido y lo inesperado.
Mirador amplía este discurso con 28 collages sobre papel de Capellades, un conjunto que permite observar con más detalle la forma en que el artista trabaja la superposición, el fragmento y la reconstrucción de las imágenes. La muestra incorpora también una serie de dibujos en grafito, que reivindican el dibujo no como simple recurso preparatorio, sino como lenguaje expresivo con plena autonomía.
A través de este conjunto de formatos y técnicas, Xesco Mercé plantea una exposición articulada en torno a la transformación. Pinturas antiguas, objetos abandonados, materiales industriales e imágenes cotidianas son sometidos a un proceso de reconstrucción que les permite volver a existir de otra forma.