El Departamento de Cultura ha presentado el Plan de actuaciones del monasterio de Santa María de Gerri de la Sal, una hoja de ruta que marcará las intervenciones necesarias para asegurar la conservación, restauración y puesta en valor de este conjunto monumental durante los próximos años. El proyecto contempla una inversión estimada de 3,5 millones de euros y se desarrollará en cinco fases con una previsión aproximada de ejecución de cinco años.
La presentación del plan, celebrada en el Museo de Gerri de la Sal, situado en el antiguo Alfolí de la Sal, ha puesto de manifiesto la voluntad de recuperar uno de los monumentos más significativos del patrimonio medieval catalán. El acto ha contado con la participación de representantes del Departamento de Cultura, de la Generalitat, del Ayuntamiento de Baix Pallars, del Obispado y de una amplia representación del vecindario de Gerri de la Sal y de la comarca.
Fundado en 809, el monasterio de Santa María de Gerri de la Sal es uno de los primeros cenobios medievales de la Cataluña condal. La comunidad benedictina mantuvo su actividad hasta la exclaustración de 1835, dejando un legado arquitectónico y patrimonial de gran valor. El conjunto fue declarado monumento histórico artístico en 1935 y desde 1995 está catalogado como Bien Cultural de Interés Nacional (BCIN).

Actualmente, el templo se encuentra cerrado al público debido al riesgo de desprendimiento de fragmentos de las bóvedas, una situación que ha hecho necesaria una intervención global para garantizar su seguridad y recuperar progresivamente el acceso de los visitantes.
La primera fase del plan, prevista para este verano, se centrará en las actuaciones más acuciantes de seguridad y estanqueidad del edificio. Estas intervenciones permitirán reabrir el templo con garantías mientras avanza el proyecto de restauración integral.
El programa de actuaciones se estructura en cinco grandes fases. La segunda etapa estará dedicada a los estudios previos y al diagnóstico completo del estado de conservación del conjunto, así como a la definición de las intervenciones necesarias en el atrio, el campanario de espadaña y el entorno inmediato del monumento.
La tercera fase abordará la consolidación del interior de la iglesia, especialmente las bóvedas, y el control de las humedades, uno de los principales factores de degradación del edificio por los efectos de las sales y la humedad acumulada.
Las fases posteriores contemplan la restauración de la envolvente del monumento, la recuperación de las pinturas del camarín, las intervenciones arqueológicas y la mejora del entorno del conjunto. Por último, el proyecto prevé la restauración de los elementos pictóricos de los ábsides, la renovación de la iluminación y la creación de un recorrido museográfico que permita a los visitantes interpretar mejor la historia y los valores patrimoniales del monasterio.