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Exposiciones

Un mundo en lucha

Un mundo en lucha
Enric Tubert barcelona - 09/04/26

En el momento de tomar posesión como director de arte de la Fundación Vila Casas, Bernat Puigdollers manifestaba que la orientación que se quería dar al trabajo de la Fundación tenía una doble dirección: la de descubrir y potenciar a los creadores jóvenes y la de recuperar trayectorias, y concretamente ponía énfasis en la generación de artistas que tuvieron su momento de esplendor.

Fiel a este propósito, a partir del 10 de abril las salas del Espai Volart acogerán la exposición que, bajo el título Un mundo en lucha , será la primera gran muestra retrospectiva dedicada a Esther Boix i Pons y lo hará coincidiendo con el centenario de su nacimiento el 26 de marzo de 1927. una formación de orientación academicista que ella consideraba inútil para lo que quería hacer y que tuvo que desaprender—, Boix fundó el Grupo Postectura junto con los escultores Francesc Torres Monsó, Josep Maria Subirachs y Josep Martí Sabé, y los pintores Joaquim Datsira y Ricard Creus. Precisamente, Bernat Puigdollers ha estudiado a fondo la obra de este grupo, sobre el que ya comisarió una exposición en el Museo de Arte de Girona en 2022.

La obra de estos primeros años se caracteriza por una paleta oscura y una mirada dura, enclavada dentro de un realismo naturalista que, en palabras de Puigdollers, es reflejo de una sociedad inmersa en la miseria de los años de la posguerra: interiores humildes, hambre y vacío existencial. Recibir una beca del Gobierno de Francia, que en 1953 la llevó primero a París y después a emprender una auténtica gira por Londres, Países Bajos e Italia, le supuso abrirse a un mundo nuevo orientado al enriquecimiento intelectual y sensible. Su matrimonio en 1956 con Ricard Creus y su traslado a Milán, donde participan activamente en la vida cultural de la ciudad, tienen como consecuencia que su pintura se vuelve mucho más abierta y vitalista y evoluciona hacia un estilo expresivo con fuerte carga de crítica social. De hecho, según Puigdollers, Boix entiende la pintura como una herramienta de reivindicación de los derechos y libertades individuales y colectivas, y participa activamente en iniciativas como Estampa Popular Catalana y en la lucha antifranquista. En las obras de este período, desde un estilo figurativo con formas contundentes y colores intensos, domina la denuncia de las injusticias sociales que la dictadura franquista comportaba y se cuestionan los roles de género tradicionales, especialmente la sensación de reclusión que sufren las mujeres. Hay que poner énfasis en que, guiada por el deseo de poner el arte al servicio de las personas, Ester Boix, junto con Ricard Creus, fue fundadora de la Escuela de Expresión L'ARC, y la publicación del libro L'art en la escuela tuvo una gran influencia en los estudiantes del momento.

A partir de finales de los años setenta, su obra toma una nueva orientación y entra en la etapa que ella misma llama "la hora del canto". Se trata de piezas en las que el tema dominante es el paisaje, donde se detecta una fuerte conciencia ecológica; en muchas de ellas se persigue la fusión entre el ser humano y la naturaleza y el lirismo gana protagonismo.

En 1994 la Fontana de Oro de Girona le dedicó una retrospectiva y en 2006 el Museo de Arte de Girona organizó la exposición Ester Boix: espejos y espejismos . La retrospectiva Un mundo en lucha , que podrá verse hasta el 12 de julio en el Espai Volart, hace justicia a una de las artistas más interesantes del panorama artístico catalán del siglo XX.

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