Después de ocho años de cuidadosa planificación, el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York presenta una de las exposiciones más ambiciosas dedicadas a Raffaello di Giovanni Santi (1483-1520), conocido mundialmente como Rafael, uno de los artistas más influyentes del Renacimiento italiano. La muestra reúne más de 200 obras —entre pinturas, dibujos y tapices— que permiten sumergirse en el proceso creativo de un genio que, a pesar de su corta vida de 37 años, dejó una huella imborrable en la historia del arte.
El recorrido sigue la carrera de Rafael desde su formación en Urbino, su ciudad natal, hasta su consagración en la corte papal de Roma, destacando su capacidad de combinar ambición y lirismo en obras cargadas de profundidad intelectual y emocional. Entre las piezas más destacadas se encuentra la primera pintura que completó íntegramente por sí mismo, así como los famosos tapices diseñados para la Capilla Sixtina. Treinta y siete de estas obras son préstamos excepcionales de museos italianos, complementadas con préstamos de instituciones europeas y norteamericanas, incluido el Louvre.

La comisaria de la exposición, Carmen C. Bambach, reconoce el enorme esfuerzo requerido para montar esta muestra, mientras que el director del Met, Max Hollein, subraya la “sensibilidad poética” de las obras de Rafael, que cautivó a contemporáneos y generaciones posteriores. La referencia a la “poesía” en el título de la exposición no es casual: Rafael fue hijo de un poeta-pintor y también incursionó en la escritura de sonetos, reflejando la misma lírica que impregna sus creaciones visuales.

Los visitantes podrán disfrutar de la experiencia de la exposición acompañados por la audioguía narrada por la actriz italoamericana Isabella Rossellini, que ofrece un recorrido íntimo por la obra del maestro renacentista. Además, el catálogo oficial, con 445 ilustraciones, bibliografía y un índice exhaustivo, permite explorar a fondo la cronología de su carrera y sus colaboraciones con otros artistas, así como su maestría en el retrato.
La exposición se podrá visitar en el Met hasta el 28 de junio, ofreciendo una oportunidad única para contemplar la perfección artística de Rafael y comprender por qué su legado sigue resonando con la misma fuerza que hace cinco siglos.
