Cristóbal Ortega presenta en la galería Galería Miguel Marcos la exposición Almas , un proyecto que se podrá visitar hasta el 30 de abril y que sintetiza con claridad una de las líneas más singulares de su trayectoria reciente. Lejos de plantearse como una simple reunión de obras, la muestra funciona como un recorrido conceptual y material en torno a una idea persistente en su práctica: la pintura como cuerpo atravesado, como espacio de tráfico.
Ortega trabaja simultáneamente el anverso y el reverso del lienzo, forzando la materia pictórica a atravesarlo. Este gesto -al mismo tiempo físico y simbólico- da lugar a lo que el artista denomina "almas": presencias que emergen de la propia tensión del apoyo y que cuestionan la superficie como límite. Esta línea de trabajo se remonta a 2011, durante su estancia en Songzhuang (Pekín), poco después de su contacto con el contexto artístico chino a raíz de una exposición en el Instituto Cervantes en 2009. Desde entonces, su investigación ha ido profundizando en esta idea de permeabilidad, tanto material.

Cristóbal Ortega, Alma Schopenahuer, 2025.
La práctica pictórica de Ortega se acerca a una concepción casi arquitectónica de la obra. Cada pieza se construye como un sistema en equilibrio inestable, en el que la materia, el gesto y el tiempo actúan como fuerzas estructurantes. Sin embargo, esta aparente estructura se ve constantemente desbordada por el azar y la indeterminación. El artista rechaza cualquier rigidez técnica y abraza lo imprevisible, permitiendo que la pintura evolucione como un organismo vivo.
Uno de los aspectos más destacados es el comportamiento del aceite sobre el lienzo: su filtración genera acumulaciones, veladuras y transparencias que desdibujan la frontera entre superficie y profundidad. Los colores no se limitan a ocupar el espacio, sino que se entrelazan en un juego de tensiones y armonías que activa la mirada del espectador. En este diálogo de contrarios -control y accidente, opacidad y transparencia, estructura y disolución- radica uno de los núcleos conceptuales de su obra.

Cristóbal Ortega, Sudoración everglades, 2022.
Almas incide, precisamente, en esa dimensión latente de la pintura. Las obras expuestas permiten que esta “alma” se manifieste con mayor nitidez, en un proceso que no es sólo visual sino también táctil y casi fenomenológico. En este sentido, el trabajo de Ortega establece un sugerente paralelismo con Tlön, Uqbar, Orbis Tertius de Jorge Luis Borges, donde la realidad se construye a partir de la percepción y las formas se redefinen constantemente.