Los Museos de Sitges dan un paso firme hacia una mirada más inclusiva del patrimonio artístico con la incorporación de nuevas obras que cuestionan el canon tradicional y abren nuevos relatos sobre la historia del arte.
Las adquisiciones de 2025, impulsadas por el Consorcio del Patrimonio de Sitges, ponen el foco en trayectorias y objetos hasta ahora secundarios en el relato museístico. La Sala Rocamora del Museo de Maricel acoge, del 26 de febrero al 24 de mayo, la primera parte de esta muestra de pequeño formato, comisariada por la historiadora y crítica de arte Elina Norandi.

Entre las piezas destacadas se encuentra Informalista 2 (hacia 1960), de Amèlia Riera; el Retrato de Santiago Rusiñol (1911-1912), de Valentín de Zubiaurre; El baño (1934), de Mariano Andreu; Personajes bíblicos (1851), de Elisea Lluch, y el cartel de la V Exposición Internacional de Arte (1907), de Joan Llimona. La muestra incluye también un conjunto de muñecas del primer tercio del siglo XX, dadas recientemente por un particular.
Más allá de la acumulación de obras, estas adquisiciones construyen un relato que interpela directamente a la historiografía del arte. Tal y como señala Norandi, el diálogo entre figuras consagradas y artistas históricamente invisibilizadas pone de manifiesto cómo han cambiado los criterios de selección y legitimación. La presencia de obras de mujeres junto a grandes nombres masculinos se convierte en una declaración de principios sobre el papel transformador de los museos.