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Exposiciones

Cincuenta años frente al tiempo

Isidoro Valcárcel Medina regresa a Buenos Aires con 'El transcurrir', una obra concebida para pensar la distancia entre pasado y presente.

Cincuenta años frente al tiempo
bonart buenos aires - 08/08/26

Cincuenta años pueden ser una medida, una memoria o una materia artística. Para Isidoro Valcárcel Medina son también un punto de partida. El artista murciano, una de las figuras esenciales del arte conceptual español, vuelve en 2026 a Buenos Aires, exactamente medio siglo después de su primera exposición en la ciudad, para presentar El transcurrir, un proyecto concebido específicamente para este regreso.

La exposición ocupa la sala 13 del Centro Cultural Recoleta y reúne 50 paneles, acompañados de una hoja de presentación, que recorren simbólicamente cada uno de los años transcurridos desde aquella primera visita argentina hasta la actualidad. La cifra no funciona únicamente como referencia cronológica: se convierte en la estructura de una obra que propone detenerse sobre aquello que normalmente permanece invisible, el propio transcurso del tiempo.

Con comisariado de Ferran Barenblit, El transcurrir ha sido impulsado por la Consejería Cultural y Científica de la Embajada de España en Argentina, el Centro Cultural de España en Buenos Aires y el Centro Cultural Recoleta. El proyecto se aleja deliberadamente de la lógica de la retrospectiva o de la conmemoración para plantear una obra nueva, construida desde la distancia entre dos momentos históricos.

El punto de partida se sitúa en julio de 1976. Entonces, Valcárcel Medina presentó en Buenos Aires Prácticas personales de actuación artística, una exposición organizada en el Centro de Arte y Comunicación (CAYC) por invitación de Jorge Glusberg. El artista llegó a la ciudad pocos meses después del golpe de Estado que había iniciado la dictadura cívico-militar argentina. Desde allí continuó un recorrido por Asunción, Montevideo y São Paulo.

Aquella primera experiencia estaba marcada por una preocupación central en su trayectoria: cuestionar la relación entre la realidad y las formas que utilizamos para representarla. Cincuenta años después, esa cuestión reaparece bajo otra perspectiva. El tiempo transcurrido entre aquella exposición y la actual no se presenta como un simple intervalo, sino como un territorio cargado de acontecimientos, transformaciones y nuevas formas de mirar.

El transcurrir establece así un diálogo entre 1976 y 2026 sin pretender reconstruir el pasado. La obra incorpora también el dossier original elaborado por el artista después de aquel viaje, que funciona como una huella documental frente a la nueva creación. El encuentro entre ambos materiales permite observar no solo aquello que ha cambiado, sino también aquello que persiste.

El tiempo se convierte, de este modo, en materia de trabajo. Las piezas reunidas en la exposición no buscan únicamente registrar acontecimientos, sino hacer perceptible su duración y las transformaciones que produce. En la práctica de Valcárcel Medina, el gesto artístico aparece ligado a la experiencia cotidiana, a la observación crítica y a la capacidad de alterar nuestra percepción de aquello que damos por conocido.

La elección de 2026 adquiere una dimensión especialmente significativa por esa coincidencia exacta con el medio siglo. Los 50 años no son únicamente una efeméride: organizan físicamente la exposición y funcionan como una herramienta para interrogar el presente desde la distancia. Cada panel representa uno de esos años y, al mismo tiempo, abre una pregunta sobre qué significa hacer arte cuando el pasado continúa actuando sobre nuestra manera de entender el presente.

El regreso de Valcárcel Medina a Buenos Aires no consiste, por tanto, en repetir aquella experiencia de 1976. Es más bien una conversación entre dos tiempos separados por medio siglo. Una conversación en la que la memoria no aparece como algo cerrado, sino como un material todavía activo.

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