La frontera entre el arte, la ciencia y la percepción vuelve a desdibujarse en la obra del artista portugués Alexandre Estrela. Con RedSkyFalls (Aftershock), el creador propone una instalación que transforma un fenómeno invisible y de escala planetaria —la actividad sísmica de la Tierra— en una experiencia sensorial que invita a reflexionar sobre nuestra relación con un planeta en permanente movimiento.
La pieza forma parte del proyecto RedSkyFalls, la propuesta con la que Portugal participa en la 61.ª Bienal de Venecia, y llega al Museo de Arte de Lima (MALI) como una de las reproducciones o "Réplicas" concebidas por el artista para extender el alcance de la instalación original más allá del pabellón veneciano.
Estas "Réplicas" funcionan como una singular red de centinelas distribuidas por diferentes instituciones internacionales. Integradas en ranuras abiertas sobre placas de aluminio, las estructuras luminosas parecen organismos híbridos, a medio camino entre lo biológico y lo tecnológico. Sus movimientos no son arbitrarios: reproducen patrones inspirados en comportamientos animales, desde el pulso de la pata de una mosca hasta el ondular de la cola de una larva de pez o la contracción segmentada de una lombriz. El resultado es un lenguaje cinético que remite a formas de vida ancestrales y a una sensibilidad casi instintiva.

Sin embargo, el verdadero núcleo conceptual de la obra reside en su relación directa con la actividad geológica del planeta. Aunque se encuentran alejadas del espacio original de RedSkyFalls, estas "Réplicas" permanecen conectadas a la información sísmica en tiempo real. Cuando se produce un terremoto o una réplica en cualquier lugar del mundo, la instalación entra en un estado de inmovilidad absoluta. Solo cuando cesa la perturbación tectónica recupera lentamente su movimiento habitual, como si respondiera a un mecanismo de percepción primitivo que antecede a cualquier explicación científica.
Con este gesto, Estrela convierte el silencio y la quietud en una forma de visualización de fuerzas que normalmente permanecen ocultas. La obra no representa los terremotos; los incorpora a su propio comportamiento, estableciendo un diálogo continuo entre los procesos geológicos, la vida animal y la tecnología contemporánea.
La presencia de RedSkyFalls (Aftershock) en Lima responde a una colaboración entre el Pabellón Portugués de la Bienal de Venecia y una red internacional de instituciones asociadas integrada por el Museo de Arte de Lima (MALI), el Wattis Institute for Contemporary Arts de San Francisco, REDCAT – Roy and Edna Disney CalArts Theater de Los Ángeles, el Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC) de la UNAM en Ciudad de México y la Galeria Zé dos Bois de Lisboa. Esta constelación de sedes prolonga el proyecto más allá del espacio expositivo de Venecia y convierte cada instalación en un nodo de una misma red artística distribuida globalmente.
En el MALI, la pieza permanecerá instalada hasta el 18 de octubre de 2026, ubicada frente a la sala 26 de la colección permanente, en el segundo piso del museo. Allí, convive con obras históricas del patrimonio peruano mientras mantiene una conexión invisible con los movimientos del planeta, recordando que la Tierra nunca deja de transformarse y que el arte contemporáneo puede hacer perceptibles aquellas fuerzas que escapan a nuestra mirada cotidiana.