La exposición de Alexandra Ranner en el Centro Galego de Arte Contemporánea explora cómo la arquitectura se conecta con nuestros sentimientos y estados de ánimo. La artista alemana combina la escultura y el diseño de escenarios para crear estructuras que no son simples habitaciones, sino reflejos de lo que sentimos por dentro. En esta muestra, el espacio no se entiende solo como un espacio con paredes y techos, sino como un escenario donde aparecen emociones como la melancolía, el aislamiento, la soledad, el deseo y la tristeza.

Alexandra Ranner, Gruppe von drei Figuren, 2023.
Las obras de esta exposición están hechas con mucha atención al detalle constructivo y utilizan materiales que evocan la solidez de la edificación tradicional, pero que al mismo tiempo generan una sensación de disconformidad. Las salas que Ranner construye suelen estar vacías, sin personas, y esto hace que el vacío sea más intenso y que quien mira la obra pueda llenarla con sus propios pensamientos. Esta falta de gente acentúa el carácter narrativo del espacio, donde la luz tiene un papel clave para originar una tensión cinematográfica. El uso de la iluminación es, de hecho, un elemento determinante en su trabajo, ya que altera la percepción de las profundidades y las sombras, transformando interiores domésticos aparentemente banales en lugares cargados de una inquietante carga simbólica.
Otro de los ejes fundamentales de la propuesta es la relación entre lo interior y lo exterior. Ranner muestra cómo los límites de una habitación pueden ser fronteras finas entre la realidad y los sueños. Al mirar sus piezas, se nota una dialéctica entre la seguridad que da una casa y la sensación de agobio que puede producir estar encerrado. La precisión técnica de las maquetas y las instalaciones, las dota de realismo, pero la forma en que están colocadas hace que nos sintamos desconcertados. La obra de Ranner analiza cómo los sitios donde vivimos influyen en nuestras emociones y sentidos. La exposición nos invita a pasear por estas arquitecturas del silencio que parecen detenidas en el tiempo, buscando un momento de reflexión profunda que va más allá de la utilidad práctica de un edificio.