¿Quién mira cuando apenas podemos ver el rostro? La pregunta atraviesa Tapadas, la nueva exposición de Leonel Castañeda Galeano en Espacio El Dorado, y abre una reflexión sobre la identidad, la mirada y las formas en que el cuerpo puede convertirse en un territorio de ocultación y, al mismo tiempo, de resistencia. La propuesta, presentada por Sala Secuencia de la ciudad de Bogotá, parte de una figura cuya presencia histórica está marcada precisamente por aquello que permanece oculto.
El proyecto establece un diálogo entre Barcelona y Bogotá, con una futura parada en Banyoles, ya que Leonel Castañeda expone El cos dels cossos al Espai Iseren Dalmau de la Fundació Lluís Coromina, y recupera la imagen de las mujeres tapadas para explorar las tensiones que se generan cuando la identidad deja de estar inmediatamente disponible para quien observa. En este juego entre ver y ser visto, Castañeda sitúa al espectador ante una presencia que no se entrega por completo y que obliga a cuestionar los mecanismos habituales de reconocimiento.

Leonel Castañeda Galeano, Sin título, 2018.
La exposición toma como referencia una forma de vestir de origen musulmán que, incorporada a la cultura española durante el periodo colonial, llegó a América y adquirió en Lima unas características propias. Su uso, documentado desde el periodo virreinal, alcanzó una especial intensidad durante los siglos XVII y XVIII y se mantuvo durante buena parte del XIX, hasta convertirse en una de las imágenes más características de la ciudad.
Más allá de su dimensión vestimentaria, el tapado condensaba una compleja relación entre visibilidad, anonimato e identidad. El rostro parcialmente cubierto alteraba las formas convencionales de reconocimiento y modificaba también la relación entre quien observaba y quien era observado. La posibilidad de que una mujer pudiera desplazarse por el espacio público sin que su identidad pudiera establecerse de manera inmediata generaba inquietud y cuestionaba los códigos sociales establecidos.

Leonel Castañeda Galeano, Sin título, 2019.
La exposición incorpora un texto de Sigrid Castañeda que contribuye a ampliar este marco de lectura y a situar la figura de las tapadas dentro de una historia marcada por los desplazamientos culturales, las transformaciones sociales y las relaciones de poder. La indumentaria aparece así como un dispositivo que, lejos de ser neutro, participa en la construcción de aquello que puede mostrarse y aquello que debe permanecer oculto.