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Exposiciones

AztLÁn abre un nuevo horizonte para el arte chicano en Bellas Artes

El Museo del Palacio de Bellas Artes presenta una ambiciosa revisión de una de las tradiciones artísticas más influyentes y menos representadas de las Américas, reivindicando la memoria, la migración y la identidad como motores de creación contemporánea.

AztLÁn abre un nuevo horizonte para el arte chicano en Bellas Artes
bonart méxico df - 03/08/26

El Museo del Palacio de Bellas Artes acoge por primera vez una gran exposición dedicada al arte chicano con AztLÁn, túnel del tiempo, un proyecto concebido específicamente para esta institución tras casi tres años de trabajo. La muestra establece un diálogo entre México y Estados Unidos a través de una selección de más de setenta obras que reflejan la riqueza y complejidad de una tradición artística que ha desempeñado un papel fundamental en la construcción de identidades culturales a ambos lados de la frontera.

Comisariada por Rubén Ortiz-Torres y Jesse Lerner, la exposición se aleja de cualquier lectura lineal o exclusivamente histórica para proponer una aproximación crítica al universo chicano. Su recorrido plantea cómo la memoria, la migración, la experiencia comunitaria y la identidad cultural se transforman constantemente, convirtiendo el pasado en un territorio abierto donde conviven el archivo, el mito, la imaginación y la especulación sobre futuros posibles.

Lejos de entender el arte chicano únicamente como una manifestación identitaria, AztLÁn, túnel del tiempo reivindica su dimensión política y su capacidad para cuestionar los relatos oficiales de la historia del arte. La exposición presenta el trabajo de más de una treintena de artistas y diversos colectivos vinculados principalmente a la escena de Los Ángeles, configurando un panorama plural que evidencia el carácter híbrido, fronterizo y profundamente experimental de estas prácticas.

El recorrido se articula en cuatro grandes ámbitos —East Side Stories, Varrio, Desmuralismos y Transtemporalidades— que reúnen pintura, fotografía, instalaciones, documentos históricos, piezas audiovisuales y trabajos de archivo. Esta diversidad de lenguajes genera un montaje de gran densidad visual que evita ofrecer una visión cerrada del fenómeno chicano y apuesta, en cambio, por una experiencia construida a partir de múltiples voces, tensiones y resonancias.

Entre las obras creadas especialmente para la ocasión destaca el mural El más allá, realizado por el colectivo 3B Collective para el museo, donde la imagen de un neumático envuelto en llamas atraviesa un intenso fondo azul como si se tratara de un meteorito. La exposición también recupera piezas históricas de figuras esenciales del movimiento, entre ellas un temprano esténcil de Chaz Bojorquez de finales de la década de 1960, considerado uno de los pioneros del grafiti chicano.

La llegada de AztLÁn, túnel del tiempo al Palacio de Bellas Artes supone un hito para la institución mexicana, conocida por albergar los grandes murales de Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y José Clemente Orozco. En este contexto, la muestra amplía el relato del muralismo y de las prácticas artísticas de raíz mexicana, incorporando las experiencias desarrolladas por las comunidades chicanas en Estados Unidos como una parte imprescindible de la historia visual contemporánea del continente.

La exposición podrá visitarse hasta el 26 de agosto, consolidándose como una oportunidad excepcional para acercarse a una producción artística que, durante décadas, ha permanecido insuficientemente representada en los grandes museos pese a su enorme influencia cultural y política.

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