La exposición Entre dos mundos, caminos , abierta del 21 de julio al 3 de octubre en la Sala de Exposiciones de Andorra, se inscribe en uno de los debates más relevantes del arte contemporáneo: la revisión de las nociones de identidad, pertenencia y memoria en un contexto marcado por las migraciones y la movilidad constante. Lejos de entender el exilio o la diáspora como categorías cerradas, la propuesta comisariada por Manuel Pomar y Clément Postec plantea un camino de miradas de estos conceptos como espacios de negociación, transformación y producción de nuevos imaginarios.
La muestra reúne las obras de Anne Deguelle, Charly Aubry, Joy Charpentier, Eglė Šimkus, Elso Dewever Stragiotti, Lucille Martinez, Marion Mounic, Melika Sadeghzadeh, Safouane Ben Slama, Socheata Aing, Lilie Pinot y Won Jy, artistas que comparten residen, han estudiado o desarrollan su práctica. Sin embargo, este vínculo territorial no se presenta como una identidad homogénea, sino como un punto de partida desde el que emergen trayectorias marcadas por la pluralidad de orígenes, lenguas y experiencias.

Obra de Joy Charpentier.
El concepto que articula la exposición es precisamente ese espacio "entre dos", un territorio liminal que escapa a las categorías fijas. Entre dos países, dos lenguas, dos generaciones o dos memorias, las obras cuestionan las narrativas lineales sobre la identidad y proponen entenderla como proceso en construcción permanente. Los recorridos vitales de los artistas se traducen en formas visuales que hacen visible la complejidad de los desplazamientos y tensiones entre arraigo y movimiento.
Uno de los aciertos del proyecto es evitar una lectura exclusivamente documental o testimonial de las experiencias migratorias. Las piezas dialogan desde registros diversos —escultura, fotografía, vídeo, instalación, documento y performance— para construir un relato coral en el que los recuerdos familiares, los silencios heredados, las ausencias y los gestos cotidianos adquieren una dimensión política. La experiencia individual se convierte así en una vía para abordar cuestiones colectivas sin caer en discursos esencialistas ni en representaciones estereotipadas del exilio.

Obra de Marion Mounic.
En este sentido, Entre dos mundos, caminos se alinea con una línea de prácticas curatoriales que entienden la exposición como un espacio de investigación más que como un dispositivo de respuesta. Las obras no ofrecen conclusiones cerradas, sino que generan zonas de roce entre memoria y presente, entre documento y ficción, entre historia personal y relato compartido. El visitante es invitado a recorrer ese territorio inestable, donde la identidad se construye desde la convivencia de múltiples temporalidades y experiencias.
La exposición se enmarca en Le Nouveau Printemps , el festival anual de creación contemporánea de Toulouse, y ha sido organizada en colaboración con Lieu-Commun, Air de Midi y Documentos de Artistas Occitanie. Esta red institucional refuerza una mirada transfronteriza sobre la creación contemporánea y consolida el proyecto como plataforma para explorar las relaciones entre territorio, memoria y prácticas artísticas en el contexto europeo actual.

Obra de Socheata Aing.