La Masía Bas de Playa de Aro presenta a Guinovart: de la plancha al papel , una exposición dedicada a la obra gráfica de Josep Guinovart que ofrece una mirada completa a una de las facetas más destacadas del artista catalán. El recorrido, que reúne grabados, litografías y serigrafías realizados entre 1970 y 2006, permite seguir la evolución de un creador que convirtió las técnicas de estampación en un espacio de libertad artística, experimentación y compromiso.
La exposición propone un itinerario cronológico que pone de manifiesto los cambios en su universo creativo. Las primeras obras, concebidas en la década de los setenta, respiran un fuerte compromiso social y político. En estos años, la serigrafía se convierte en un instrumento de denuncia y de comunicación directa, fiel a una época marcada por la necesidad de dar voz a las reivindicaciones colectivas.
Con el paso de los años, el lenguaje de Guinovart se transforma. Durante las décadas de los ochenta y noventa, las composiciones se llenan de la luz mediterránea y de los colores que el artista contemplaba desde su casa, pero también de los recuerdos de los campos de Agramunt, donde el trigo, los rastrojos y la tierra marcaron profundamente su sensibilidad durante los años de la Guerra Civil. El azul del mar y los tonos ocres de la tierra se convierten en elementos esenciales de una obra que busca transmitir emociones a través del color y la materia.

Este diálogo con la naturaleza convive con otra de las grandes pasiones de Guinovart: la poesía. El artista mantuvo una estrecha relación con numerosos poetas y con frecuencia trasladó sus versos al lenguaje visual. La muestra incluye la serie Las cuatro estaciones , creada conjuntamente con José Hierro, así como litografías inspiradas en Seis poemas galegos de Federico García Lorca. También están presentes obras que incorporan manuscritos de León Felipe u homenajes a Joan Salvat-Papasseit, evidenciando la capacidad de Guinovart para convertir la palabra escrita en imagen.
Las distintas técnicas presentes en la exposición permiten descubrir las múltiples vías de expresión que exploró a lo largo de su trayectoria. Las litografías destacan por la delicadeza de los collages y por los retoques con gouache que el artista aplicaba manualmente después de la estampación, convirtiendo cada ejemplar en una pieza única.
En los grabados de los últimos años, en cambio, toma protagonismo el carborundo, un procedimiento que aporta una poderosa densidad matérica. Sus superficies rugosas y los negros profundos, evocadores de la tinta de la sepia, intensifican la fuerza expresiva de las obras e introducen un lenguaje más introspectivo, casi silencioso, en el que la materia adquiere un protagonismo absoluto.
La exposición reserva también un espacio para los carteles que Guinovart creó para varias fiestas mayores y celebraciones populares. Estas obras evidencian su voluntad de acercar el arte a la vida cotidiana y refuerzan su compromiso con la cultura, territorio e identidad colectiva.