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Exposiciones

Fujiko Nakaya transforma París en un océano de niebla

La pionera japonesa de las esculturas atmosféricas convierte la Bolsa de Comercio en un paisaje onírico donde arte, ciencia y naturaleza dialogan bajo una nube efímera.

Foto: Pinault Collection
Fujiko Nakaya transforma París en un océano de niebla
bonart parís - 06/06/26

La niebla no suele ocupar un lugar protagonista en el arte contemporáneo. Sin embargo, desde hace más de cinco décadas, la artista japonesa Fujiko Nakaya ha demostrado que este fenómeno atmosférico puede convertirse en un poderoso lenguaje creativo. Este verano, París acoge una nueva muestra de su talento con Cloud #07156, una instalación inmersiva que transforma la histórica Bolsa de Comercio en un escenario de ensueño.

A sus 93 años, Nakaya (Sapporo, 1933) sigue ampliando los límites de la creación artística mediante una práctica única que combina tecnología, observación de la naturaleza y sensibilidad poética. Considerada una de las pioneras del arte ambiental, alcanzó reconocimiento internacional en 1970 cuando presentó su primera escultura de niebla en la Exposición Universal de Osaka. Desde entonces, sus intervenciones han envuelto museos, jardines, plazas y edificios emblemáticos de todo el mundo.

La nueva instalación parisina ocupa la gran Rotonda situada bajo la cúpula de cristal de la Bolsa de Comercio, sede de la colección de arte de François Pinault. Cuatro largas líneas de boquillas instaladas en el suelo liberan una fina bruma de agua que surge, se expande y desaparece de forma continua. El resultado es una nube cambiante que modifica la percepción del espacio y convierte la arquitectura en una experiencia sensorial.

La obra establece además un diálogo entre arte y ciencia, una constante en la trayectoria de la creadora japonesa. Hija del físico Ukichiro Nakaya, célebre por desarrollar la primera nieve artificial y por sus investigaciones sobre los cristales de hielo, Fujiko heredó una profunda fascinación por los fenómenos atmosféricos. Sus esculturas no son objetos estáticos, sino procesos vivos que dependen de factores como la temperatura, la humedad, la circulación del aire y la presencia del público.

"Estamos en un paisaje, en un sueño", señaló Emma Lavigne, directora y conservadora general de la Colección Pinault, durante la presentación de la obra. La descripción resume perfectamente la experiencia que propone Nakaya: un entorno en constante transformación donde las fronteras entre lo visible y lo invisible se difuminan.

La artista ha defendido siempre la niebla como un material capaz de revelar lo que normalmente permanece oculto. Lejos de ocultar la realidad, sus nubes la hacen más perceptible, invitando al visitante a tomar conciencia del espacio, la luz y el movimiento. Cada instalación es irrepetible, ya que la forma de la nube cambia a cada instante, convirtiendo el tiempo en parte fundamental de la obra.

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