Nueva York volvió a confirmar su lugar como capital mundial del mercado del arte. En apenas unos días, las grandes casas de subastas registraron ventas por cientos de millones de dólares y establecieron nuevas marcas históricas para figuras esenciales del arte moderno y contemporáneo como Jackson Pollock, Constantin Brancusi y Mark Rothko. La intensidad de las pujas y el volumen de las ventas fueron interpretados por especialistas como una clara señal de reactivación del mercado internacional.
La gran estrella de la temporada fue Número 7A (1948), de Pollock, vendida en Christie's por 181,1 millones de dólares. La obra no solo pulverizó el récord anterior del artista —61,1 millones alcanzados en 2021—, sino que además ingresó al cuarto puesto entre las piezas más caras vendidas en subasta, desplazando nada menos que a Pablo Picasso del Top Ten histórico.
La pintura, de más de tres metros de ancho, es considerada uno de los ejemplos más importantes de las monumentales composiciones de goteo realizadas por Pollock durante el período decisivo iniciado en 1947, cuando abandonó definitivamente la pintura figurativa para explorar la abstracción pura. Christie’s definió la obra como “un momento crucial tanto en la carrera del artista como en la historia de la pintura”, destacando la libertad gestual y la radicalidad técnica de una pieza rara vez exhibida públicamente.
Procedente de la colección del magnate editorial Samuel Irving Newhouse, fallecido en 2017, la obra generó una puja de siete minutos en la sede del Rockefeller Center, donde los compradores llevaron el precio a una cifra que casi triplicó el récord previo del artista.

La noche también marcó un nuevo máximo para Rothko. Una de sus pinturas alcanzó los 98,3 millones de dólares, superando ampliamente los 86,8 millones logrados en 2012. Días antes, otra obra perteneciente a la colección del marchante Robert Mnuchin había sido vendida en Sotheby's por 85,7 millones, anticipando el renovado interés por el expresionismo abstracto estadounidense.
Pero el momento más cinematográfico de la semana tuvo como protagonista a Nicole Kidman. La actriz apareció en un sofisticado video promocional filmado en una sala del Rockefeller Center para acompañar la subasta de Danaïde, la célebre escultura dorada realizada por Brancusi en 1913.
En la pieza audiovisual, Kidman rodea lentamente la cabeza escultórica bañada en oro mientras suena Golden Years, de David Bowie. La escena, inspirada en una película experimental de Man Ray protagonizada por Lee Miller en los años treinta, buscó transmitir el impacto emocional que produce el encuentro con una obra de arte.
Según Christie’s, la elección de Kidman respondió a su capacidad para representar “la alegría, la pasión, la curiosidad y el asombro” que despierta la experiencia artística. La estrategia funcionó: Danaïde alcanzó los 107,5 millones de dólares, convirtiéndose en la obra más cara de Brancusi vendida en subasta.
Las ventas también dejaron cifras destacadas para otros maestros del siglo XX. Joan Miró estableció un nuevo récord personal con Retrato de Madame K, vendido por 53,5 millones de dólares, muy por encima de las estimaciones iniciales. Christie’s señaló que la obra, inspirada presuntamente en la artista polaca Dora Bianka, fusiona deseo, erotismo y feminidad desde una sensibilidad surrealista.
En contraste, varias piezas de Picasso obtuvieron resultados más moderados. Tête de femme (Fernande), un busto de bronce de 1909 inspirado en Fernande Olivier tras un viaje del artista a Horta de Ebro, se vendió por 48,3 millones, por debajo de las expectativas de la casa. También encontraron comprador Homme à la guitare, por 40,8 millones; La femme enceinte, 1er état, por 22,4 millones; y Tête de femme, por 14,4 millones de dólares.