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Exposiciones

La Bienal de Venecia 2026 y el arte en tiempos de fractura global

Tensiones geopolíticas, polémicas institucionales y el debate sobre los límites del internacionalismo cultural.

La Bienal de Venecia 2026 y el arte en tiempos de fractura global

La 61ª Exposición Internacional de Arte de la La Biennale di Venezia, titulada In Minor Keys y comisariada por Koyo Kouoh, se celebrará del 9 de mayo al 22 de noviembre de 2026, con jornadas de preapertura los días 6, 7 y 8 de mayo. Como es habitual, el evento se desplegará en los espacios emblemáticos de los Giardini, el Arsenale y diversas localizaciones repartidas por la ciudad de Venecia.

Sin embargo, esta edición no se presenta únicamente como una cita artística, sino como un espejo de las tensiones contemporáneas. El contexto global —marcado por un giro político hacia la derecha tras la pandemia de COVID-19, el impacto del turismo masivo y la crisis climática en una ciudad particularmente vulnerable como Venecia, y una creciente inestabilidad del orden internacional— atraviesa de forma inevitable el discurso curatorial.

La propuesta de Kouoh parece cuestionar el concepto de un “internacionalismo benigno”, señalando sus vacíos y contradicciones. En ese sentido, la Bienal se inscribe en una tradición histórica vinculada a estructuras de poder heredadas del colonialismo —tanto en sus formas clásicas como contemporáneas—, así como al predominio cultural de Occidente y la hegemonía de Estados Unidos. Este trasfondo convierte la exposición en un espacio donde observar, e incluso confrontar, las fracturas geopolíticas actuales.

La polémica no ha tardado en materializarse. La participación de Rusia ha generado una fuerte reacción institucional desde la Unión Europea. La vicepresidenta ejecutiva, Henna Virkkunen, ha advertido que Bruselas podría suspender una subvención de dos millones de euros concedida a la Bienal si se confirma el incumplimiento de los principios asociados a dicha financiación.

Virkkunen ha sido contundente: ha condenado la decisión de permitir la presencia rusa y ha subrayado la contradicción simbólica de que la inauguración coincida con el Día de Europa. “Debería ser un día para celebrar la paz, no para que Rusia brille en la Bienal”, declaró. Asimismo, recordó que los fondos europeos deben proteger valores democráticos y de diversidad, que —según afirmó— no se respetan en la Rusia actual.

La advertencia se formalizó tras una notificación enviada el 10 de abril por la Agencia Ejecutiva de Educación y Cultura, que concedió a la Bienal un plazo de 30 días para aclarar su postura. Hasta el momento, no se ha confirmado si la institución ha respondido oficialmente.

La crisis institucional se ha agravado con la dimisión en bloque del jurado internacional, motivada por la presencia tanto del pabellón ruso como del israelí. Entre las figuras que abandonaron sus cargos se encuentran la presidenta Solange Farkas, junto a Zoe Butt, Elvira Dyangani Ose, Marta Kuzma y Giovanna Zapperi.

Por su parte, la Bienal ha defendido su decisión apelando a su principio fundacional de apertura: cualquier país reconocido por Italia puede participar. La institución ha insistido en su rechazo a “cualquier forma de censura del arte y la cultura”, reivindicando la autonomía del espacio artístico frente a presiones políticas.

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