Son muchos los mundos de Alicia. Desde la publicación de la novela de Lewis Carroll, en 1865, estos no han dejado de multiplicarse. Entre la traducción a más de 170 lenguas y las diversas adaptaciones al cine, de la mano de Walt Disney, o la reinterpretación por parte de diseñadores como Vivienne Westwood o fotógrafos como Tim Walker e incluso de artistas como Dalí, Alicia sigue siendo un maravilloso fenómeno cultural.
Ahora, el CaixaForum de Valencia, con su exposición hasta el 12 de octubre de Los mundos de Alicia. Soñar el país de las maravillas, la primera de su carácter, ofrece una visión sobre el impacto de los libros de Carroll sobre Alicia.

Salvador Dalí (1904-1989), Alicia en el país de las maravillas, "El Conejo envía un mensajero", 1969, heliograbado con anotación © Victoria and Albert Museum, Londres © Salvador Dalí, Fundació Gala-Salvador Dalí, VEGAP, València, 2026.
La exposición, según cuenta su comisaria, Kate Bailey, nace de la curiosidad por el cómo y el porqué este libro, Alicia en el país de las maravillas, sigue siendo tan relevante a día de hoy. Partiendo de la reflexión sobre los orígenes de esta historia, la exposición se organiza de tal forma que el espacio, la escala de las piezas y el tiempo se abrazan y se ponen de acuerdo a favor de una experiencia que actúa, al mismo tiempo, como pregunta y respuesta; como el libro mismo y sus variadas reinterpretaciones.
Los mundos de Alicia profundiza en los antecedentes y el contexto de la obra y repasa las adaptaciones a diferentes disciplinas como el cine, la moda, las artes plásticas y visuales, la ciencia y el arte digital.

"Solo son una baraja de cartas." Ilustración de John Tenniel para Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas. Imagen cortesía de Macmillan Publishers International Ltd.
De la misma forma que hace el libro, a través de sus doce capítulos, la exposición pretende acompañar al espectador como el lector acompaña a Alicia a medida que va topándose con distintos objetos y personajes disparatados. Así, la muestra induce al espectador a una dimensión lúdica y teatral para generar un espacio reflexivo y facilitar un diálogo entre el mundo (o los mundos) de Alicia y el nuestro.