La Casa Natal Salvador Dalí de Figueres presenta hasta el 13 de septiembre una pieza singular en la exposición Un sueño oriental. Exotismo y modernidad en el joven Dalí , inaugurada este miércoles. Se trata de un biombo de motivos orientales que el artista pintó a inicios de los años veinte del siglo XX, una obra temprana que permite profundizar en las influencias e inquietudes estéticas de sus primeros años de creación.
El biombo, de grandes dimensiones (168,8 x 218 cm), ha sido cedido por el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía , institución que lo adquirió y restauró. Ésta es una ocasión excepcional para verlo en Cataluña, donde sólo se había expuesto una vez anteriormente. Su relevancia radica en que forma parte de la producción inicial de Dalí, convirtiéndolo en un testimonio clave de su desarrollo artístico.
Para su realización, Dalí reutilizó un antiguo biombo de su padre, que decoró con una iconografía inspirada en el orientalismo: figuras chinas, hombres y mujeres con abanicos, pájaros y farolillos de colores. Esta temática, poco habitual en su obra posterior, refleja el interés por influencias foráneas que empezaban a llegarle en esa etapa formativa.
El historiador Ricard Bru Turull señala que, cuando Dalí realiza este biombo, el japonismo lleva más de cuarenta años circulando en Catalunya. Según Bru, "Dalí aplica este japonismo de forma muy imprecisa, sin reproducir ninguna imagen auténtica de Japón. Hay una mezcla naturalizada, más cercana a la aproximación popular del orientalismo que a un japonismo fiel". Será sólo en París, más tarde, cuando el pintor entrará en contacto directo con los modelos japoneses, siendo a partir de los años cincuenta y sesenta que su obra reflejará referentes japoneses más concretos. Para Bru, en este biombo Dalí muestra un “japonismo superficial, exótico y decorativo”, que lo hace especialmente singular, ya que posteriormente desarrollará un enfoque mucho más intelectual y riguroso en su pintura.
La obra representa también la primera aproximación conocida de Dalí al arte decorativo, en un momento en el que todavía no había iniciado su exploración del lenguaje onírico que le haría universalmente reconocido. En este sentido, el biombo dialoga con otros trabajos contemporáneos, como los templos de vivos e intensos colores que realizó durante los mismos años.
Más allá de su valor estético, el biombo se inscribe en el ámbito familiar del artista y evidencia una etapa de investigación y experimentación en la que Dalí exploraba diferentes caminos creativos. Esta pieza se convierte, así, en una ventana privilegiada para comprender los inicios de uno de los creadores más influyentes del siglo XX.