Cadaqués inédito 1890-1960 , una obra que nace de la colaboración entre el investigador Adrià López Sala y el escritor y crítico de arte Vicenç Altaió, se presenta como una crónica visual y documental de uno de los períodos de transformación más relevantes de esta población del Alt Empordà. Publicado por Farell Editors, el libro recoge una selección de imágenes provenientes del Archivo Fotográfico Digital creado por López Sala, quien recoge miles de documentos entre placas de vidrio, negativos y postales de época de procedencia diversa. La obra se estructura de forma que combina un recorrido cronológico con una división temática en cinco grandes bloques que facilitan la comprensión de la evolución del municipio desde finales del siglo XIX hasta mediados del XX.
Se inicia en 1890, momento en que la técnica fotográfica todavía se basaba en las placas de gelatina seca, y termina en 1960, coincidiendo con la llegada de las cámaras modernas y el inicio del turismo a gran escala. Este libro nos permite realizar un viaje en el tiempo para ver cómo ha cambiado Cadaqués. A través de las imágenes, descubrimos momentos que marcaron un antes y un después, como cuando los viñedos murieron por una plaga en 1878 o el frío extremo que mató los olivos en 1956. También vemos cómo el pueblo se fue transformando con grandes obras, como la construcción del muro del Baluarte o la llegada de la primera carretera que lo conecta.
El recorrido visual comienza por el corazón de la villa, mostrando cómo eran el casco antiguo y la fachada del mar antes de que se hicieran las reformas modernas. Desde aquí, la mirada se amplía hacia toda la costa, pasando por las calas y playas que van desde Jóncols hasta el faro del Cap de Creus. El mar tiene un papel protagonista, con todas las barcas de pesca y transporte que eran el motor del pueblo, pero también hay espacio para la vida cotidiana, las fiestas populares como el Carnaval y las costumbres de la gente de la época. Por último, el libro pone caras a esta historia con retratos de las familias de toda la vida, de personajes curiosos y de los primeros turistas ilustres del pueblo.
Se realiza un trabajo para identificar cada detalle, desde los nombres de la gente que sale en las fotos hasta las matrículas de las barcas o los cambios en las casas. Para que todo el conjunto quede bien atado, se ha dado a todas las fotografías un color marrón sepia, aunque las originales fueran distintas entre sí. Estas imágenes van acompañadas de los textos de Vicenç Altaió, que nos ayudan a entender que Cadaqués no es sólo un paisaje, sino un vivo recuerdo de todos sus vecinos. Un homenaje a los fotógrafos, profesionales o aficionados, que supieron captar cómo un pueblo que vivía aislado se iba abriendo a la modernidad.