El artista multidisciplinar Perecoll expone en el Museu de Llavaneres la exposición El negro, un reto permanente , una nueva aproximación al universo plástico que ha definido buena parte de su trayectoria. La muestra reúne una serie de pinturas que profundizan en su exploración del negro, el color que se ha convertido en su sello más distintivo y en el eje central de su lenguaje visual y se ha hecho su sitio en la historia del arte contemporáneo catalán.
En sus obras, la luz, la textura y el volumen emergen desde una aparente oscuridad absoluta. El negro, lejos de ser un límite, se convierte en materia viva. Tradicionalmente definido como la ausencia total de luces en el espectro cromático —un tono acromático que absorbe todas las radiaciones— , en manos de Perecoll se transforma en una superficie expresiva, en espacio de tensión y en campo de experimentación sensorial. Más que un “anti-color”, el negro actúa como contenedor de matices subtiles, relieves y vibraciones que obligan al espectador a acercarse a ellos con una mirada atenta y sostenida.
El artista ha afirmado en varias ocasiones que considera el negro "el color más poético y más elegante". Esta declaración resume una dedicación de más de treinta años a investigar sus posibilidades conceptuales y estéticas. Sin embargo, su práctica no se limita a la pintura, sino que se extiende a la escultura y otras disciplinas, demostrando que se puede hacer arte sin ninguna gama cromática ni color, sino con la exploración de los límites de la percepción.
El negro, un reto permanente no es sólo una exposición, sino la continuidad de una búsqueda empeñada. Perecoll convierte la oscuridad en espacio de contemplación y silencio, planteando el negro no como ausencia, sino como presencia radical. La obra pide tiempo y quietud, e invita a descubrir que, en la negrura aparente, hay un sinfín de variaciones invisibles a primera vista.