El Gobierno de Japón ha distinguido al fotógrafo Hisao Suzuki por su trayectoria excepcional y por la labor sostenida de diálogo cultural entre su país de origen y Cataluña. Residente en Cataluña desde hace décadas, Suzuki se ha consolidado como una figura clave en la fotografía de arquitectura contemporánea, cuya obra ha contribuido decisivamente a proyectar internacionalmente el talento arquitectónico catalán.
La ceremonia de reconocimiento institucional se celebró en el Consulado General de Japón en Barcelona y estuvo presidida por Akiko Shikata, cónsul general de Japón en Barcelona. El acto, de carácter solemne y emotivo, reunió a representantes del mundo cultural e institucional, y contó con la presencia de Mona Tellier, esposa del fotógrafo, que ha acompañado a Suzuki a lo largo de su trayectoria vital y profesional.
El reconocimiento del Gobierno japonés pone en valor no sólo la excelencia formal de su obra, sino también su capacidad para tender puentes entre dos culturas con sensibilidades estéticas cercanas, pero arraigadas en tradiciones distintas. La mirada de Suzuki, precisa y contenida, ha sabido captar la dimensión poética del espacio arquitectónico, convirtiendo la luz, materia y silencio en protagonistas de sus imágenes.
Una parte fundamental de su legado es el prestigioso archivo de fotografía de arquitectura que a lo largo de los años ha ido configurando, testimonio visual de proyectos y autores primordiales de la arquitectura contemporánea. Este fondo está actualmente custodiado por la Fundación RCR Bunka, vinculada a los arquitectos olotenses de RCR Arquitectes, con los que Suzuki ha mantenido una estrecha relación profesional y creativa. La preservación de este archivo no sólo garantiza la conservación de un patrimonio visual de gran valor, sino que refuerza los vínculos culturales entre Japón y Cataluña a través de su arquitectura.
Éste no es el primer reconocimiento institucional que recibe el fotógrafo. En 2022 fue galardonado con la Cruz de Sant Jordi por la Generalitat de Cataluña, una de las máximas distinciones del país, en reconocimiento de su trayectoria ya su contribución a la cultura catalana. Este doble aval, catalán y japonés, confirma la dimensión internacional de una carrera marcada por el rigor, la sensibilidad y el compromiso con la difusión de la arquitectura como expresión cultural.