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Hammershøi o el pintor que hizo del silencio una forma de escuchar

El Museo Nacional Thyssen-Bornemisza acoge la primera gran retrospectiva en España de Vilhelm Hammershøi, una exploración de sus enigmáticos interiores, su radical economía cromática y la dimensión musical de una obra que sigue fascinando más de un siglo después.

Vilhelm Hammershøi, Puertas abiertas, 1905 , The David Collection, Copenhague, © Foto: The David Collection.
Hammershøi o el pintor que hizo del silencio una forma de escuchar
bonart madrid - 16/02/26

El Museo Museo Nacional Thyssen-Bornemisza dedica una esperada retrospectiva a Vilhelm Hammershøi, la primera que se celebra en España sobre el gran maestro danés, comisariada por Clara Marcellán. Conocido por sus enigmáticos interiores y su depurada paleta de grises, el artista aterriza en Madrid en un momento de renovado interés internacional por su obra, cuya influencia y magnetismo no han dejado de crecer en las últimas décadas.

Más de un siglo después de su muerte, Hammershøi continúa fascinando por la radical intimidad de su lenguaje pictórico: habitaciones silenciosas, figuras de espaldas, puertas entreabiertas y una luz que parece suspender el tiempo. El subtítulo de la muestra, El ojo que escucha, alude precisamente a esa dimensión sensorial de su pintura, donde el silencio se convierte en materia y la mirada adquiere una cualidad casi musical. La referencia no es casual: la cadencia, el ritmo y las variaciones tonales de sus composiciones dialogan con su profundo interés por la música, revelando una obra que se contempla, pero también —metafóricamente— se escucha.

  • Vilhelm Hammershøi, Interior con mujer al piano, Strandgade 30, 1901, Colección privada, Foto: ©Bruno Lopes.

Las pinturas del artista danés, célebre por sus interiores silenciosos y atmósferas de una frialdad casi mineral, siguen ejerciendo una poderosa fascinación sobre el espectador contemporáneo. Lejos de agotarse en una lectura unívoca, la ambigüedad que atraviesa sus composiciones —figuras de espaldas, estancias despojadas, puertas entreabiertas— despliega un abanico de interpretaciones que en las últimas décadas se ha ampliado gracias al estudio de sus afinidades con otros creadores europeos y a una renovada contextualización dentro del panorama artístico danés de su tiempo.

La muestra aborda, además, aspectos clave de su trayectoria, como el papel fundamental de su esposa, Ida Ilsted, en su universo creativo; la progresiva depuración formal de los interiores domésticos y sus resonancias con el tratamiento de arquitecturas y paisajes; y la construcción de su propia imagen como pintor en los años finales de su vida, cuando la autorrepresentación se convierte en una reflexión silenciosa sobre el oficio y la identidad artística.

  • Vilhelm Hammershøi, Autorretrato. La casa de campo Spurveskjul en Sorgenfri, al norte de Copenhague, 1911 , SMK, National Gallery of Denmark, Copenhague Statens Museum for Kunst.

Quienes trataron a Vilhelm Hammershøi lo describen como un hombre reservado y de temperamento introspectivo, una personalidad que parecía prolongarse en la atmósfera contenida de sus lienzos. Sin embargo, esa discreción no le impidió contar con firmes defensores de su trabajo. Mantuvo vínculos estrechos con artistas daneses como Jens Ferdinand Willumsen y Carl Holsøe, así como con músicos como el violonchelista Alfred Bramsen y el pianista Leonard Borwick, dos de sus promotores más constantes.

Como señala Clara Marcellán, en su pintura los espacios despojados, las figuras ensimismadas y la aparente suspensión de la acción intensifican una sensación de silencio que se ve reforzada por la economía cromática y las sutiles veladuras grises que unifican la superficie pictórica. En esa paleta austera, el blanco adquiere un papel decisivo: un color que, en palabras de Wassily Kandinsky, encarna un silencio pleno de posibilidades. Como una pausa en una partitura, el blanco en Hammershøi no es vacío, sino expectación; no es ausencia, sino la condición misma para que la mirada —y casi el oído— entren en estado de escucha.

  • Vilhelm Hammershøi, Rayos de sol o sol. Motas de polvo bailando en los rayos de sol. Strandgade 30, 1900, Ordrupgaard, Copenhague Ordrupgaard, Copenhagen © Foto: Anders Sune Berg.

El Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB) ya se adentró en 2007 en esa sugerente dimensión cinematográfica al propiciar un fecundo diálogo entre Vilhelm Hammershøi y el cineasta Carl Theodor Dreyer en la exposición Hammershøi y Dreyer. Aquel cara a cara puso de relieve las afinidades estéticas entre ambos creadores: la austeridad formal, la intensidad del silencio y una concepción casi espiritual de la imagen.

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