William Eggleston con The Last Dyes es la nueva exposición presentada por la galería David Zwirner en la ciudad de Nueva York. Abierta al público del 15 de enero al 7 de marzo, la muestra pone en relieve a Eggleston como uno de los grandes pioneros del uso de la impresión por transferencia de tintes en la fotografía artística durante los años setenta. Tal como indica el título, las obras expuestas corresponden a las últimas copias realizadas de sus imágenes utilizando este histórico proceso analógico.
Considerado uno de los fotógrafos más influyentes de las últimas cuatro décadas, el denominado 'padre de la fotografía en color' nos propone, a través de sus imágenes, mirar más allá de lo evidente y adentrarnos en capas más profundas de la realidad. La propia presentación conforma el último gran conjunto de fotografías que se ha producido utilizando este método de impresión, lo que la convierte en una ocasión verdaderamente excepcional para contemplar diversas obras de Eggleston en el mismo formato en el que fueron concebidas y mostradas originalmente por el artista.

William era apenas un niño de diez años cuando tuvo por primera vez una cámara entre sus manos, una Kodak Brownie Hawkeye. Sin embargo, la experiencia inicial no fue la esperada y pronto se sintió frustrado con los resultados obtenidos: "Todo lo que fotografiaba salía desenfocado, se veía terrible."
Eggleston pasó por tres universidades a lo largo de seis años sin llegar a obtener ningún título. La holgada situación económica de su familia influyó en ello, ya que nunca sintió una verdadera presión por graduarse y, en ocasiones, ni siquiera se preocupaba por presentarse a los exámenes. Aun así, esa etapa académica dejó una marca significativa en su formación. En una clase de arte entró en contacto con el expresionismo abstracto de mediados de la década de 1950, y la pintura no figurativa le resultó especialmente seductora. Desde entonces siente una profunda admiración por artistas como Paul Klee y Vassily Kandinsky, aunque el propio Eggleston aclara que no hablaría de una influencia directa, sino más bien de una afinidad estética y conceptual.

Las obras expuestas pertenecen a las célebres series Outlands y Chromes de Eggleston, junto con varias imágenes que se mostraron por primera vez en la influyente exposición de fotografía en color que el artista presentó en 1976 en el Museum of Modern Art de Nueva York, así como en la publicación paralela William Eggleston’s Guide. Para la realización de sus últimas impresiones por transferencia de tintes, Eggleston seleccionó este conjunto de imágenes en diálogo con sus hijos, William y Winston, como una muestra representativa del vasto proyecto fotográfico que desarrolló entre 1969 y 1974 a lo largo de sus viajes por el sur de Estados Unidos. Fue en 1972 cuando Eggleston descubrió el proceso de transferencia de tintes, una técnica que le permitió alcanzar la intensidad, la profundidad tonal y la saturación cromática que había estado buscando en su trabajo fotográfico.
“Eggleston siguió la táctica de dejarse cautivar por la capacidad que un hecho pudiera tener para contar una historia de la clase que fuese.” Ian Jeffrey
