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Exposiciones

En el hilo de la noche, la trama del mundo. Cruces entre cuerpo, materia y mito en el MARCO

La exposición reúne obras de Amor Muñoz, Daniel Guzmán y Lucía Vidales para explorar, desde lo ritual y lo tecnológico, nuevas lecturas de lo sagrado y lo humano en el arte contemporáneo.

En el hilo de la noche, la trama del mundo. Cruces entre cuerpo, materia y mito en el MARCO

En el hilo de la noche, la trama del mundo de MARCO (Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey) reúne los trabajos de Amor Muñoz, Daniel Guzmán y Lucía Vidales en una exposición que podrá visitarse del viernes 28 de noviembre de 2025 al domingo 1 de marzo de 2026. Desde lenguajes y territorios diversos, los tres artistas proponen una investigación sensible sobre las relaciones entre cuerpo, materia y lenguaje, ejes que atraviesan sus prácticas de manera singular pero resonante.

A partir de metáforas como el hilo, el cruce y la piel, las obras establecen un diálogo donde lo humano aparece en constante redefinición: entre lo manual y lo digital, lo íntimo y lo colectivo, lo ritual y lo político. Lejos de buscar una lectura unificada o una estética común, la exposición enfatiza las fricciones y afinidades que emergen entre los distintos cuerpos de obra.

En ese entrelazamiento expositivo, comisariado por Mariana Mañón, la muestra revela ecos compartidos que invitan a repensar nociones contemporáneas de lo sagrado, no como herencia fija, sino como una construcción mutable que se reactiva en el presente. En el hilo de la noche, la trama del mundo se configura así como un espacio de cruce, donde las prácticas artísticas dialogan con preguntas urgentes sobre identidad, tecnología y comunidad en nuestro tiempo.

La exposición que se podrá ver hasta el 1 de marzo en el museo de Monterrey, articula pintura, instalación, dibujo, escultura y experimentación sonora en un recorrido que interroga las relaciones entre cuerpo, materialidad, memoria y mitologías contemporáneas, proponiendo una experiencia que activa tanto lo sensorial como lo simbólico.

La exposición se articula en tres secciones que proponen distintos acercamientos a la relación entre materia, imagen y significado. El recorrido inicia con Arriba el inframundo, de Lucía Vidales, una exploración de la materialidad pictórica a través de estandartes y biombos donde se superponen transparencias, figuras ambiguas y un imaginario que transita entre la historia del arte —con ecos de Orozco y El Greco— y referencias de la cultura popular. Entre las obras sobresalen Alimañas de noche, Alimañas de conjuro y Alimañas de carroña, composiciones vibrantes que rinden homenaje a murciélagos, polillas y zopilotes, resignificados como figuras simbólicas del umbral y la transformación.

La segunda sección presenta El hombre que debería estar muerto. Ohmáxac / Encrucijada, una serie de dibujos de Daniel Guzmán concebidos como los capítulos de una novela gráfica. En estas piezas convergen iconografías prehispánicas, escenas de la Conquista, personajes contemporáneos y referencias literarias, articulando una reflexión sobre cuáles podrían ser los mitos y divinidades del presente. En el centro de la sala, una celosía de madera intervenida con grecas y símbolos funciona como eje espacial y conceptual, evocando el término náhuatl ohmáxac, entendido como lugar de cruce o encrucijada.

El recorrido concluye con Dedo macramé, de Amor Muñoz, un conjunto de esculturas que adoptan la forma de nudos textiles realizados a partir de patrones de macramé fusionados con extremidades humanas. Para esta obra, la artista registró los gestos del tejido mediante guantes especiales que traducen el movimiento manual en código digital, posteriormente convertido en composición sonora a través de un algoritmo, estableciendo un puente entre lo artesanal, lo tecnológico y lo sensorial.

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